DOMINGO DE LEYENDA: EL PUENTE DEL DIABLO (JALISCO)

29 enero 2023
Visto: 577 veces

 

Dice la leyenda que en el pueblo de puente grande, en el estado de Jalisco, durante la época colonial, vivía un matrimonio. Don Esteban de la Garza y su señora esposa, doña margarita. Ellos nunca tuvieron hijos, y don Esteban, nunca le pudo dar a doña Margarita la vida que de novios le prometió. Esto deprimía muy profundamente a Don Esteban.

Un día, al salir de una cantina, Don Esteban se topó con otro parrandero que estaba aburrido y sin ánimos de hacer nada. 

Dicho personaje era ni más ni menos que el mismísimo diablo, quien estaba algo pasado de copas.En el pueblo no existía puente que los comunicara con sus vecinos de Zapotlanejo, así que, en medio de las copas, el diablo le hizo un trato a Don Esteban, le dijo que el haría un puente que uniera a ambos pueblos en una sola noche, pero que a cambio Don Esteban le daría su alma. Pero si al primer canto de los gallos el puente aun no estaba concluido, entonces el trato se desharía y el demonio perdería la apuesta.

Don estaban, quien también estaba muy pasado de copas, creyó imposible que el demonio, en aquel estado etílico, terminara una construcción de tal dimensión en una sola noche, así que sin dudarlo, aceptó el trato.

Entonces el demonio mandó llamar a todos los demás demonios del averno, y comenzó con la construcción del puente. Don Esteban veía cientos de diablitos corriendo de aquí para allá empujando carretillas llenas de piedras y otros más pegándolas. 

El puente quedaría terminado en tiempo y forma, según lo dijo el diablo.

Don Esteban se retiró triste al lado de su esposa, la cual, al verlo tan acongojado le preguntó qué sucedía. Don Esteban le contó lo que pasaba, y la mujer, lista como son las damas, ideó un plan para salvar el alma de su marido.

Salió doña margarita al patio de su casa, y comenzó a golpear sus muslos, simulando el aleteo de los gallos, después entonó un kikirikiiii tan esplendido, que los gallos de las casas vecinas despertaron y comenzaron a anunciar la madrugada.

En cosa de segundos todos los gallos del pueblo cantaban, anunciando el alba, gracias a la treta de doña margarita.En el pueblo, el diablo saboreaba su casi seguro éxito. Ya solamente faltaba poner una piedra, y la pondría el diablo en persona. 

Iba trepado encima una carretilla recibiendo vítores de los chámucos; cuando de pronto se escuchó el canto de los gallos por todo el pueblo. Entonces el demonio, al ver que estaba todo perdido, se arrojó a las aguas del río seguido por todo el averno que trabajó en la construcción del puente, dejando tras de sí carretillas, palas, cintas métricas, planos y demás enseres de la construcción.

El alma de Don Esteban se salvó. 

Desde ese día, en ese puente existe un hueco, que es en donde iría la piedra que el demonio no alcanzó a poner. Dicen los habitantes del pueblo que si alguien trata de poner alguna piedra en ese lugar, esta se cae al río.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *