TRES VOTOS PARA ELEGIR AL CANDIDATO DEL PRI “REVISADO”
RUBÉN OLVERA MARINES
“Leyendo las estadísticas a nuestro modo encontraremos valor oculto en los jugadores”
Película Moneyball (2011)
Recibí valiosos comentarios al artículo publicado recientemente Tres votos para elegir al candidato del PRI. Se agradecen sinceramente. Uno de ellos, proveniente de un apreciado amigo, académico a la vez que formado en la lucha social, enterado de los movimientos internos de los partidos, exitoso en la praxis y avezado en el análisis político, llamó particularmente mi atención.
En Coahuila, para elegir al candidato a la gubernatura del PRI, escribí: “En el PRI los grandes electores son tres: Enrique (Peña), Manlio (Fabio Beltrones) y Rubén (Moreira); por supuesto, con voto ponderado, al ritmo del ‘1’, ‘2’ y ‘3’”
Mi amigo avaló lo escrito. “Estoy de acuerdo con las tres figuras, pero no con el orden. Porque a la luz de las actuales circunstancias políticas, convendría hacer una acotación. Los vaivenes de la política han minado las facultades metaconstitucionales del Presidente. La partida secreta, aquella con la que el ‘1’ sumaba lealtades y promovía candidaturas, también se acotó. Por lo que, se invierte la polaridad: el ‘3’ pasa a ser el ‘1’ y, el que era el ‘1’ se convierte en el ‘2’.”
¡¿Quéeeeeeee?! ¿Será que los gobernadores priistas llevan mano para la elección del candidato que aspira a sucederlos? Verdadera sorpresa. Esta precisión de mi amigo significa un autentico cambio de modelo. ¿Cómo y cuándo sucedió? Porque el modelo priista de selección de candidatos, al menos en los años en que el Presidente emana de ese partido, se sustenta en la línea −en la elección unilateral (entiéndase “dedo”) −, que en aparente armonía pero con energía traza(ba) el Presidente para elegir a los candidatos del PRI. Me parecía que, con Enrique Peña, se retomó y reforzó la práctica de ejercer ciertas facultades metaconstitucionales, entre ellas la de elegir a los candidatos de su partido; el Presidente, pone y dispone…el gobernador propone.
“Ya no”, apuntó mi amigo, y argumentó: “Quienes pueden ganar las gubernaturas son las estructuras, el despliegue territorial de los partidos. Y en el PRI estatal, la estructura la controla el gobernador. El Presidente tendrá muy en cuenta el riesgo de imponer un candidato que no tenga el apoyo local. El PRI nacional también disminuyó el control que ejercía sobre las estructuras locales”.
¿Quién puede resistirse al imperio de los argumentos? Así que, revisemos las recientes elecciones, y tratemos de encontrar en esa sopa de letras, es decir, en los resultados del pasado 5 de junio, las pistas que nos ayuden a reforzar o reconsiderar los anteriores argumentos.
GOBERNADORES DEL PRI DE 6-3, PRESIDENCIA DE 3-0
De las 12 gubernaturas en juego, nueve pertenecían al PRI. De las nueve, a tres de los candidatos se les identificó directamente con una designación desde presidencia: Aguascalientes, Veracruz y Tamaulipas; las tres elecciones se perdieron. Los candidatos de Durango, Chihuahua, Zacatecas, Tlaxcala, Quintana Roo e Hidalgo, hechura de los gobernadores priistas; el corolario, tú lo conoces, el PRI se adjudicó tres.
Detrás de las derrotas del PRI, se disimula una lectura. La estadística, cruel y despiadada, le otorga a presidencia un cero por ciento de efectividad electoral (estados en donde gobierna el PRI). En cambio, los gobernadores, las estructuras locales, ‘batearon para un .500 de porcentaje’, de 6-3.
El valor de los gobernadores priistas es la estructura electoral territorial, cosa que les permitió a seis de los nueve, llevar mano en la designación del candidato, triunfando en tres de ellas. Sin embargo, si hablamos de ‘valor’, también abordemos el aspecto del ‘pasivo’ que significa consentir a gobernadores obstinarse con ‘delfines’ sin los arreos para enfrentar a candidatos panistas con oficio y popularidad, como los casos de Chihuahua y Durango.
Quizás te parezca un análisis somero, ya que en realidad las estadísticas muestran lo que queremos ver en ellas. Así que, rumbo al proceso electoral de Coahuila 2017, ¿quién consideras que pegue de hit, presidente o gobernador?
UN GÜERO PARA DURANGO
En Durango, José Rosas Aispuro, el “Güero”, ‘ponchó’ con tres lanzamientos al gobernador Jorge Herrera. Aquí lo adelantamos, considerando a La Laguna Durango como el territorio que definiría la elección. No fue así. Aispuro batalló en La Laguna, debido al efecto Lety Herrera, pero literalmente arrasó en la capital.
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