Como bien dicen quienes han dirigido a Acción Nacional el Partido es un instituto pobre, el problema de fondo es que no solo son pobres económicamente hablando sino que su pobreza es de actitud, al menos en Coahuila el PAN opera como un negocio particular, quienes lo poseen son celosos de que nadie ingrese, su mediocridad les genera un enorme miedo a que les quiten el control y por ende su fuente de ingresos.
Es poco creíble que el partido considerado como la segunda fuerza electoral y por ende también el segundo en prerrogativas viva dando lastimas y argumentando miserias, mientras otros partidos salen a la calle a ganar adeptos aun cuando por medio de dádivas compran conciencias él PAN reparte todo entre un pequeño grupo de vividores que prefieren vivir perdiendo que intentar ganar repartiendo, muchos golpes de pecho argumentando estatutos que les impiden ser populistas pero callando otros que les impiden tomar dinero publico.
De los escasos miembros que tenían ya más de la mitad se encuentra desencantado y han optado por jugar en la política distanciados del partido.
Su actual dirigente Bernardo Gonzales es feliz esperando la quincena y disfrutando del dinero publico que su puesto le otorga, son incapaces de salir a la calle para atender alguna necesidad u otorgar algún apoyo a sus simpatizantes, en lugares o municipios donde la ciudadanía les otorgo la confianza cimentando la esperanza de un cambio hoy se encuentran arrepentidos.
Sin unidad y sin una visión clara Acción Nacional solo puede esperar fracasos, quizá en Coahuila lo único que le diferencia del PRI son los colores y los beneficiarios.





