En los días previos al fin de Junio y los primeros de Julio estuvieron envueltos en fatalidades y crímenes, en Saltillo dieron muerte a un comerciante durante un asalto, ejecutaron a un ex mando policíaco, policías de fuerzas especiales violaron a una joven que detuvieron sin razón y un joven perdido la vida en fatal accidente en la entrada a la ciudad.
En la carretera Monclova un fatal accidente termino con la vida de otro joven mientras que en Torreón no falto la ya acostumbrada ejecución semanal cuando hombres a bordo de una motocicleta llegaran a un domicilio para dar muerte a una persona además de dejar gravemente herido a un menor de 17 años que se debate entre la vida y la muerte.
En San Pedro detuvieron arbitrariamente a diversas personas por motivos políticos bajo la justificación de transitar en un auto de procedencia extranjera, en Muzquiz tres militantes de UDC fueron privados de su libertad y se desconoce su paradero.
Además se deben agregar decenas de asaltos y crímenes menores que no trascienden a la opinión publica.
En tanto todo esto sucede los funcionarios de primer nivel e incluso algunos que ya no los son como es el caso de Maria Esther Monsivais mantienen de menos una decena de elementos custodiando su domicilios y otros tantos efectivos son utilizados como auxiliares de represión fiscal en los retenes montados para decomisar ilegalmente vehículos con adeudo de placas.
Las autoridades de Coahuila tienen puestos sus ojos en la sucesión, en acaparar posiciones políticas o de menos lograr salir bien librados de cualquier tropelía cometida, una ausencia de poder puede crear muchos problemas, el actual Gobernador se resiste a dejar el mando, la oposición se niega a reconocer la derrota y el entorno impide comenzar a tomar las riendas del gobierno.
Esperemos lo acontecido en estos últimos días no sean la muestra de lo que puede pasar en estos meses que faltan para terminar el año.





