Rubén, hagase mi voluntad

28 noviembre 2016
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atila

Rubén, hagase mi voluntad

En estas alturas de su mandado el Gobernador Rubén Moreira muestra una actitud casi enfermiza, no solo perdió el recato sino que su apreciación por si mismo es casi como sentirse un ser divino, despilfarrar millones de pesos para publicitar su imagen pareciera mostrar la seguridad de su impunidad, quienes le conocen y saben su proceder casi vomitan ante sus farsas y afirmaciones pues ahora pretende mostrarse como un legitimo héroe estatal.

El Gobernador no tiene ningún empacho en afirmar que inicio su mandato en un Estado lleno de desempleo y sumido en la violencia donde el único orden que existía era el del crimen organizado, pese a sus declaraciones no tiene ninguna pena en mantener a los mismos amigos funcionarios en el gabinete como si ellos y él mismo fueran ajenos a la causa de lo que el mismo sabe y confianza.

Por otra parte el asunto de las empresas fantasmas donde se evidencia la forma en que sus operadores le ayudan a robar del erario parese tampoco importarle, no hay investigación, ni retorno de lo substraído ni resultaran culpables, pero ello no le frena para seguir diciendo mentiras y proclamarse como un mártir de Coahuila.

Su figura es señalada por diversos detenidos y procesados donde confiesan su complicidad pero las declaraciones también le son indiferentes sin importarle lo que piense la ciudadanía ni la opinión que tengan de él.

Rubén Moreira prácticamente se burla de la gente, muestra su poder en base al descaro de su actuar, se sabe impune y actúa en razón de ello, cualquiera pudiera pensar que dentro de si mismo se siente merecedor de realizar cualquier cosa y que por fuerza deba hacerse su voluntad, su actitud también contagia a sus cercanos quienes en igual se piensan tocados por la mano de dios, una soberbia que espanta y un desdén por la legalidad que en verdad asusta pues pareciera que pueden hacer de todo contra cualquiera y que ello será justificado, caso de ejemplo el actuar estilo monarquía o imperio donde quitar el hijo a una madre se da por capricho y la única justificación es beneficiar  a un amigo, la reina hablo “ Yesca Garza permanece en su puesto y no será castigada por que pues cuenta con mi amparo” así de claro, así de tajante pues ellos son la ley y su actuar se justifica por el simple echo de ser su pensar o su querer.

El problema es saber hasta donde pueden llegar o hasta cuando los ciudadanos estamos dispuestos ha padecer este mal, sus planes son evidentes y no están dispuestos ha irse, advierten que van por más pero por desgracia no explican cual es su limite. cuantas casas ocupan, que tantos ranchos requerirán tener, con que cantidad de propiedades saciaran su hambre de riqueza, en que otros países del mundo pensaran contar con inversiones, la verdad no se sabe pues parece que el cielo es su limite y su ambición es desmedida.

Miguel Riquelme representa su puerta a la continuidad y llegando al cargo cualquier cosa puede pasar incluso lo podrían destituir o desaparecer para volver a tomar la silla, cuando alguien pierde la cordura cualquier cosa puede pasar pues no existe freno ni barrera que pueda parar la locura que da el poder.

Una cosa es evidente, Peña Nieto o el sistema que representa les debe algo muy grande pues todo les dejan hacer y cualquier cosa la pueden pasar, ante ello los únicos capaces de impedir que esto continúe somos los propios ciudadanos, de no actuar hoy el mal continuara creciendo sin que nadie lo pueda parar.

Es momento de impedir que todo lo que pase siga siendo solo su voluntad.

ATILA

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