Quien mas se quedo frío ante la renuncia de Maria Esther Monsivais fue el Alcalde de Torreón, ambos personajes auspiciados por el gobernador de Coahuila tramaban el plan de la sucesión y la continuidad.
Por una parte David Aguillon tiene el encargo de manejar la ya casi imposible campaña y por su parte Monsivais era la encargada de los manejos de recursos, la búsqueda de apoyos económicos, la facilitación del dinero, los tratos con quienes les gusta apostar en la política ha cambio de jugosos dividendos y toda la ingeniería financiera para lograr que los millones repartidos se traduzcan en votos.
Desde tiempo atrás y por instrucciones de su jefe Esther Monsivais ya operaba en favor de Riquelme, patrocinando y financiando gastos inherentes a su proyecto y aun que evidentemente no existe constancia oficial la protección que la ex funcionaria otorgaba al delfín oficial era un secreto a voces.
Riquelme se queda sin su operadora financiera y quienes mueven a la gente notaran la ausencia del tan necesario recurso económico que ahora tendrá mayor dificultad de movimiento.
Al paso que se lleva cada día será mas evidente que Miguel Riquelme nunca paso de ser un gigante ficticio y que ademas se soportaba con pies de barro.





