En definitiva el partido revolucionario institucional debe analizar bien su decisión, es claro que solo los funcionarios de primer nivel al igual que los cómplices de escándalos son quienes aplauden sus intenciones, en primeras filas gente ligada al Gobernador, personajes que ven en la continuidad la manera de mantener impunidad.
La deuda, corrupción, matanzas, vínculos con el crimen organizado, empresas fantasmas, despilfarros publicitarios, negocios turbios, incremento de la pobreza y otras tantas cosas que deben preocupar a quien verdaderamente desea servir fueron temas prohibidos en su discurso, en cambio todo fue halagar y reiterar el discurso trillado de Rubén Moreira, un mundo maravilloso que solo ellos palpan y que al igual solo ellos disfrutan.
Miguel Riquelme es el sinónimo del engaño, la opacidad y la mentira, es seguir intentando encontrar el lado menos malo de todo lo que realizan, es la negativa a la realidad que viven los ciudadanos, es la consecución de la opacidad y el descaro; Solo un tonto no ve esta realidad, quienes mas aplaudían fueron justamente quienes mas deben, Ismael Ramos o Armando Luna por citar un ejemplo amorataron sus manos demostrando una notoria ansiedad por evitar cualquier sanción.
Es Riquelme Borron y cuenta nueva, es el anhelado deseo de dar vuelta a la pagina, el enterrar los agravios cometidos y preparan a quien sea el siguiente que desaparezca los propios.
Su grito “Quiero ser Gobernador” resulta para el ciudadano común terrible amenaza, síntoma de enfermedad y anuncio apocalíptico, su aviso atesta contra la democracia, su figura enarbola la imposición.
Mas de lo Mismo resulta tan siniestro como Más Mejor, es la declaración de seguir envileciendo la política aumentando el poder de los mismos, es un aviso de que aun no llenan y de que sus pretensiones no tienen limites.
Alguien debe hacer algo para evitarlo.





