Tal y como hemos afirmado la situación financiera de Coahuila es deplorable, los excesos en gastos y el despilfarro presupuestal obligaron al Gobierno del Estado a requerir otros 830 millones de pesos, la contratación de este nuevo crédito no paso por la aprobación del congreso puesto que la ley marca que todos los créditos pagaderos a menos de un año se pueden solicitar de forma directa.
Evidentemente la solicitud del nuevo préstamo se realizo en el mayor sigilo posible, en los discursos o declaraciones oficiales nunca se ha mencionado tal solicitud, es importante mencionar que al inicio de su gestión Rubén Moreira afirmo que la gran deuda era totalmente manejable y que se podría pagar en pocos meses, aunado a ello también mintió a la ciudadanía pues en repetidas ocasiones prometio que no se pediría ni un crédito mas.
El destino que dieron a estos 830 millones de pesos aun es incierto, existen quienes afirman que la mayor parte fue destinada a contratar o pagar a proveedores del Estado de Hidalgo y con ello aportar a las campañas políticas de esa entidad, también otros afirman que parte de esos recursos han servido para apoyar las intenciones de imponer sucesor en el 2017, esperemos saber cual es la realidad, seguramente la información se encuentre restringida o guardada como reservada.
Con estos obscuros manejos resulta evidente la necesidad de imponer a un sucesor que sirva de cómplice ante tantas tropelías, no es de dudar que la libertad de los actuales funcionarios y cómplices se encuentre en juego, ante ello ya todo puede pasar aun y cuando el futuro de Coahuila este en juego.





