Todo indica que el PRI continua en reversa y de bajada, así lo determinan casas encuestadoras consideradas serias, los datos ya dan a su candidato como perdedor en Torreón, San Pedro, Acuña y Piedras negras; Los datos confirman que donde mejor conocen a Miguel Riquelme es donde menos preferencias tiene, así las estrategias tricolores de apostar todo en Saltillo pareciera no dar los resultados que esperaban.
Si bien en Saltillo están armando toda una ingeniería electoral intentando recuperar los votos perdidos del PRI mediante la intervención de partidos que aparentan ser contrarios pero sin embargo van en alianza ello no les es suficiente, todo indica que el objetivo real es el congreso así como alcanzar las diputaciones plurinominales, algo así como proteger cabezas y dejar que el cuerpo sufra.
Otros datos interesantes que los estudios arrojan es por una parte el estancamiento de Morena y el crecimiento de Javier Guerrero quien esta sumando a los que dejaron de creer en el partido tricolor así como a un gran numero de inconformes con los partidos de siempre ademas de los indecisos.
Conforme pasen los días toda la oposición continuara con la tendencia de crecimiento, en cambio el PRI tendrá que esforzarse por no descender.
Es indudable que tanto el grupo en el poder al igual que sus candidatos quisieran que las elecciones fueran hoy pues entre mas se conozcan las diversas opciones mayor es su riesgo de continuar en descenso.
Resulta importante considerar ademas otro factor que puede ser decisivo en la debacle del PRI, el aumento de la participación ciudadana les genera un grave problema, según datos muy contundentes ninguno del 30% que hoy permanece indeciso votara por sus candidatos, es decir su indecisión es generada por el intento de voto consciente o voto útil, saben que no votaran por los candidatos de Ruben Moreira y su duda radica en determinar a quien de los adversarios otorgara su confianza, en igual sentido todos los que en otras ocasiones hubieran tenido una actitud de abstención al momento de decidir participar difícilmente o en escaso porcentaje lo hará por el PRI.
Recordemos también que existen fuertes incentivos para otorgar el voto de castigo, entre otras muchas razones están los incumplimientos de las promesas del actual Gobernador, la crisis económica, los aumentos en la gasolina, electricidad y gas, los escándalos de corrupción, el incremento en los indices de pobreza y la perdida del poder adquisitivo de la ciudadania, adicionando la pésima administración federal encabezada por Peña Nieto.
Al final de cuentas es difícil creerle a un partido que tiene 80 años mintiendo y fuera de las amenazas o el pago de votos no existe ninguna razón inteligente para otorgarles de nuevo la confianza.





