“A cada día le bastan sus temores y no hay por qué anticipar el Mañana” utilizando la frase se podría anticipar que los opositores de Miguel Riquelme ya anticipan la derrota, la seguridad que aducía Guillermo Anaya en el sentido de que las elecciones de Coahuila se anularían ha quedado en la nada, las últimas acciones realizadas dan a entender que se dan por perdidos, incluso realizando un sondeo entre ciudadanos se denota que en un 85% de los consultados prevalece la idea de que el triunfo de Riquelme esta firme.
¿En que se equivoco la estrategia realizada por el PAN? los enterados del tema aseguran que el error más grande derivo en iniciar prometiendo lo más he ir de la certeza al reclamo doliente, el cuento de los doce agravios y las más de doscientas pruebas suena ya a cantaleta, Guillermo Anaya ha sido tan repetitivo y sus promesas tan poco ciertas que la gente perdió el interés en su dicho, no supo vender los beneficios supuestos que una anulación traería a los ciudadanos, en estos momentos nadie piensa que de modo personal pueda ganar algo con unos nuevas elecciones e incluso nadie puede precisar que se pierde si la resolución queda tal como está y se ratifica el triunfo de Miguel Riquelme.
La gente común como la mayoría de nosotros tiene muchas preocupaciones que en el rango inmediato de importancia tienen mayor relevancia que estar interesados en vivir un nuevo proceso electoral, los pagos diarios, la necesidad de supervivencia, la vida cotidiana y la búsqueda de salir adelante están en primer lugar, ser pobre sale muy caro, nadie piensa que por el hecho de que gane tal o cual candidato las cosas van a cambiar.
Si bien el Gobierno de Rubén Moreira resulto pésimo y su figura como Gobernador es hoy la peor calificada en la historia de Coahuila la terminación de su gobierno es un hecho inminente y eso al final de cuentas es lo que a la gente le importa, el frente por un Coahuila digno ha anticipado por si mismo su derrota, hoy en su actitud enseñan los presagios de las vísperas que adelantan lo que ya todos afirman.
Guillermo Anaya no pudo esconder su ambición personal, un discurso trillado, repetitivo y sin argumentos o de valor para ganar adeptos, generando que contrario a lo esperado cada día sus seguidores sean menos; Armando Guadiana no puede ocultar su maliciosa inocencia, sus palabras no inspiran seguridad para afirmar que él cree lo que está diciendo, incluso en ocasiones el subconsciente lo traiciona, deja ver lo que en el fondo piensa ocasionando que contradiga el discurso que le dictan; José Ángel Pérez opto por el papel de porrista, su voz subida de tono y el desgastado “ Arre” no cosecha nada; Sin ningún temor de equivocación se puede asegurar que lo rescatable de ese grupo es Javier Guerrero, su hablar refleja un sentimiento que anhela un cambio, la búsqueda de un despertar ciudadano para futuros logros colectivos, una determinación que se ha afrontado con valentía, una actitud distante de la ambición personal, un idealismo puro que espera trascender de manera honesta; Lucho Salinas parece haber abandonado el grupo, los intereses doblegaron los ideales (si es que alguna vez existieron) .
Quizás exista quien piense en contrario a lo expuesto y ese es su derecho, dar con la realidad siguiendo derroteros no suena difícil: Guadiana no tenía un lugar prominente en la política y ahora ya cuenta con él, en 2018 seguramente su inversión dará frutos convirtiéndole en Senador de la República, Guillermo Anaya ya era conocido dentro del ámbito pero se encontraba sin cargo público, antes controlaba el Partido Acción Nacional y ahora lo seguirá haciendo, su aventura en búsqueda de ser Gobernador le asegura un cargo público pues seguramente su nombre encabezara las listas de plurinominales, José Ángel Pérez no tenía nada y seguramente continuara igual, en resumen no gano ni perdió; En final de cuentas el único que en verdad arriesgo fue Guerrero, tomo una determinación y asumió con entereza los riesgos.
En próximos días Miguel Riquelme será ungido como Gobernador, la historia da enseñanza, en los ciudadanos exigir una forma distinta de gobernar o generar mediante el desinterés la continuidad de lo que hasta hoy se ha vivido, si continuamos actuando igual los resultados serán los mismos, el problema de fondo no es como nos gobiernan sino la manera en que les permitimos que lo hagan.
A mi mis timbres, a Dios rogando y con el mazo dando.





