
Mientras los voceros oficiales afirman que la economía en México va bien la realidad es sus dichos no se sustentan con datos ciertos, además los números indican otra cosa, el PIB registro una contracción en el primer trimestre del año, en lugar de lograr crecimientos la economía retrocedió en un 0.2 %, datos arrojados por el propio INEGI.
Las expectativas declaradas por la Secretaria de hacienda no se han cumplido, incluso los datos de los especialistas respecto a un crecimiento menos han quedado cortos, pese a los pronósticos el Presidente López Obrador aseguro tener otros datos pero nunca especifico fuentes ni dio a conocer los informes que aseguro tener.
Para el ciudadano común lo importante es saber cómo repercute dicha falta de crecimiento en las finanzas personales y ello se puede explicar de forma muy simple:
Para medir su nivel de crecimiento, se utiliza el PIB (Producto Interno Bruto) que mide la actividad productiva y se obtiene al sumar cuánto valen en pesos todos los bienes y servicios de consumo final que se producen en un año y que no son utilizados para producir algo más, el bienestar tiene mayor relación con el nivel de vida de las personas y ello se mide en base al PIB per Capital, de esa forma tenemos una relación de cuánto dinero promedio tiene la gente, en final de cuentas ambas mediciones van concatenadas, al disminuir el crecimiento económico PIB al tiempo se arrastra con el PIB per Capital y es entonces cuando el ciudadano siente las consecuencias.
Sin crecimiento económico disminuye la estabilidad dejando de hacer atractiva la inversión y con ello la apertura de nuevas empresas, disminuye la oferta de empleo.
El comercio se contrae y se deja de vender y producir a niveles locales, condición que finalmente eleva los precios.
Al reducirse las condiciones de producción y mercado disminuyen la calidad de los bienes al igual que la de los servicios, perdiendo las condiciones optimas para la sana competencia y frenando el desarrollo económico, sin trabajo no se genera riqueza y sin ella no existe forma de repartir o distribuir, baja el nivel de vida y con ello también el bienestar de los ciudadanos.
Existen corrientes que afirman que promover el crecimiento económico propicia el consumismo, generando una economía ficticia que vive del comprar y desechar, ello genera que se incrementen los niveles de bienestar pero de una manera artificial, la gente no construye capital ni mantiene una economía solida, solo encuentran bienestar momentáneo para el día a día pero sin generar de manera real un patrimonio, si bien ello resulta cierto también se tiene que reconocer que cuando se transita bajo este sistema no se puede romper de tajo la inercia o el crecimiento pues ello generaría una crisis considerable y llevaría mucho tiempo recomponerla en lo que se cambia de modelo económico.
En la actualidad México requiere mantener su crecimiento, las acciones del nuevo Gobierno federal o la ausencia de la misma están generando una parálisis económica, a escasos meses de gobierno es evidente una contracción y con ello el estancamiento peligroso para el desarrollo y el bienestar de la ciudadanía.





