Ante lo poco viable de su proyecto y afin de deslindarse del pleito que mantiene Rubén Moreira en contra de Peña Nieto y Beltrones Miguel Riquelme ha optado por negociar.
Se sabe de la realización de algunas reuniones en donde manda por medio de terceras personas un claro mensaje: Soy institucional, respeto las decisiones de mi partido, acato las decisiones del Presidente y los pleitos o caprichos de Rubén Moreira no son propios ni los comparto.
El Alcalde de Torreón al parecer ya comprendió cuales son las reglas del juego, entiende que las estructuras son del partido, que las mismas van a operar conforme se disponga y que la decisión no depende del Gobernador.
Personas próximas al Alcalde comentan que la pretensión actual busca el obtener una candidatura para ser Senador, con el compromiso de que se respete a su equipo y ante el triunfo de quien sea designado para contender para gobernar Coahuila se le respeten sus espacios.
Inteligente sin duda la postura de Riquelme, después de todo lo invertido, el estancamiento de su popularidad, el crecimiento de los otros aspirantes seria absurdo aferrarse a algo ya difícil de lograr, su pericia política le previene de tomar como propios los pleitos del Gobernador que ya va de salida, continuar identificado con él le hace corresponsable de muchas culpas ajenas en donde muy probablemente se tendrá que dar con un responsable.
Las historias de Javier Villarreal, Jorge Lopez Torres y otros tantos que han debido pagar cuentas ajenas le muestran un precedente de lo que puede pasarle y los costos por asumir.
Miguel Riquelme no será el candidato pero sin duda su participación resultara de gran importancia para mantener y continuar con la hegemonía del PRI en Coahuila.





