Coatzacoalcos, Veracruz.- Las panaderías de la comunidad de Mundo Nuevo no se dieron abasto. Todo el producto se acabó y los panaderos se llenaron los bolsillos de dinero, pero lo que fue la alegría para unos, resultó el dolor de otros, ya que éste es el lugar que más muertos ha recibido por la tragedia de Clorados III, en esta ciudad.
El siniestro ha dejado, hasta el momento, 28 trabajadores fallecidos, 25 ya fueron identificados y tres, a quienes se les realizarán pruebas de ADN permanecen sin ser identificados. Otros 18 se encuentran en hospitales.
Hasta la tarde del viernes habían sepultados a tres víctimas, pero se esperaba la organización de otros cinco sepelios. En la casa de los deudos, los familiares ya esperaban los cuerpos de los trabajadores ya identificados. La tramitología de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la burocracia de la Fiscalía del Estado los tenían en ascuas.
En la calle Niños Héroes, en la zona centro, está la morada familiar de Gabriel Martínez Zamudio, de 45 años. Es de las pocas personas mayores entre las 28 víctimas reconocidas ya por Pemex, ya que todos en su mayoría son jóvenes.
Su familia cuenta que hacía unos días había bajado a ver a su madre. Estaba contento porque desde hace mucho tiempo andaba sin empleo y no le gustaba ir a ver a su mamá sin llevarle un pan, las tortillas, galletas, o algo de dinero para sus gastos.
Cuando le veían venir, dicen, se pasaba horas con su madre, una anciana que llora el mayor tormento de una madre: enterrar a un hijo.
El cuerpo del finado quedó lastimado, la identificación sólo fue posible por medio de los registros dentales. Tenía 43 años, y sólo había estudiado la primaria. Por eso las oportunidades de desarrollo y empleo a su alrededor eran limitadas.





