Una parvada de Cisnes Negros recorre el mundo. Como apuntaba el escritor y financiero estadounidense, Nassim Nicholas, un Cisne Negro es un evento difícil de predecir, sorpresivo, pero que al materializarse impacta a la economía. Algunas de estas ‘aves’ gustan del clima cálido, y tienen toda la intención de surcar el cielo mexicano.
¿Está México preparado para los eventos inesperados? ¿Acaso siempre que suceda alguno de ellos, las autoridades responderán con la clásica receta de los organismos financieros internacionales: un ajuste al presupuesto?
Las ‘visitas sin invitación’, fantasmas que se materializan y que asustan a financieros y funcionarios, son recurrentes. Por ejemplo, quién pensaría en 2012 que el precio del barril del petróleo, que en ese año rebasaba los 100 dólares, tendría un desplome tan pronunciado, incluso a principios de este año rosaba los 23 ‘billetes verdes’. Los impactos en la economía, la mexicana, inconmensurables.
Otro Cisne Negro: hace un año nadie apostaría que Donald Trump arrasaría las primarias del partido Republicano en los EE UU; ahora, ante un escenario en donde el magnate norteamericano obtenga la presidencia, el ‘cuco’ que representa la desaparición del TLC podría manifestarse.
Te ruego no menosprecies la posibilidad extrema de que los EE UU abandonen el TLC; es momento de tomar en serio al señor Trump y sus “ideas extremas”. La experiencia del ‘Brexit’, acaecido recientemente en el Reino Unido, nos recuerda que no debemos subestimar la locura. David Cameron, todavía primer ministro británico, dice no lamentar haber convocado al referéndum, pero seguramente sí solloza por tener que dejar el cargo, a culpa de confiar demasiado en las encuestas que le daban mayores probabilidades a la permanencia que a salida de la Unión Europea. La Teoría del Cisne Negro, de Nassim Nicholas, respecto a la “no computabilidad de la probabilidad de los eventos raros”, se hizo presente.
Claro que México debe estar preparado para contrarrestar los efectos económicos de un evento impredecible y de alto impacto como el ‘Brexit’. Sin embargo, tengamos cuidado con echarle la culpa a esta contingencia de todo lo que podría suceder en la economía global y en la mexicana.
En primer lugar, respecto a los impactos, los inversionistas podrían apurarse en dejar sus inversiones en libras y euros, trasladándose hacía el dólar; en consecuencia, la divisa norteamericana se apreciaría más frente al peso. Todos sabemos que un dólar caro es más perjudicial para México que sus posibles beneficios; gran parte de lo que México exporta requiere de componentes que se cotizan en dólares.
En segundo lugar, otro ejemplo, si bien México no registra intercambios comerciales y financieros de consideración con el Reino Unido, sí los tiene con la Unión Europea, incluso, mucho de lo que exportamos al vecino del norte, termina en algún país europeo, por lo que, una posible contracción en el crecimiento de las economías europeas, podría afectar a México; terminaríamos vendiendo menos.
Pero cuidado con tomar al ‘Brexit’ como la raíz de todos los males. Recordemos que la economía cayó en recesión desde 2008. China entró en una desaceleración de su economía antes del referéndum en el Reino Unido. La propia economía europea arrastra serias dificultades para crecer. Los EE UU, no terminan por recuperarse.
Es decir, con ‘Brexit’ o sin él, nuestro país ya padece los efectos de otros eventos inciertos: el peso mexicano se deprecia consistentemente. Trump nos detesta con o sin TLC de por medio. El precio del barril de petróleo tardará bastante en recuperarse; etcétera, etcétera…
Convendría entonces no sucumbir a la tentación de buscar culpables. Lo cierto es que nuestro país necesita de su ‘Mexit’, para sacudirnos e independizarnos de nuestros propios ‘Cisnes Negros’.
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