
El día de ayer dos desgracias fatales, los cafres del volante publico quitaron la vida a dos personas en dos sucesos aislados, el primero un hombre que laboraba como velador en una de las empresas de trasporte fue atropellado en el corralón donde pernoctan las unidades, el chofer se dio a la fuga, el segundo lamentable suceso fue en una de las calles de Saltillo cuando un imprudente chofer atropello a una señora de la tercer edad.
Pese a los múltiples accidentes que ocasionan a diario, a la deficiencia del servicio y la no buena calidad de las unidades de trasporte los concesionarios están pidiendo que se les autorice un aumento, su intención es eliminar las tarifas preferenciales a estudiantes y personas de la tercera edad además de incrementar el costo.
De concretarse las intenciones de los concesionarios en la medida que lo piden se estaría dando un duro golpe a la economía de miles de familias, es comprensible que la escalada de precios que se padece en todo el País genere disminución en las utilidades que los concesionarios perciben pero eso no significa que justifiquen aumentos desmesurados ni la extinción de tarifas preferenciales para ciertos grupos de usuarios.





