El día de ayer de nueva cuenta miles de gentes se dieron cita en la plaza de armas para unirse a lo que debería de ser una marcha de apoyo para Oaxaca, a diferencia de la primer concentración realizada días atrás esta fue menos nutrida, seguramente las amenazas realizadas por los líderes sindicales amedrentaron a algunos.
Lo importante a resaltar es que en esta segunda marcha las consignas dejaron de lado las reformas educativas para tornarse en una protesta directa en contra del gobierno de Coahuila, el Gobernador y el partido al que representa, en igual sentido las consignas subieron de tono y el repudio a Rubén Moreira fue en todo momento notorio.
La mayoría de las mantas rezaban Ni un Voto al PRI y Cárcel a los Moreira, no queda duda que la actitud o el comportamiento del actual Gobernador a generado un descontento que ya se traduce en odio y lo más delicado radica en que por él ya todo su familia carga con las culpas.
Esa inconformidad se va generalizando y mucha de la gente que participaba como observadores asentaban las quejas que lanzaban contra el Gobernador y su proceder.
La popularidad o aceptación a la figura de Rubén Moreira continua en clara decadencia, pocos son los miembros del PRI que comulgan con él y en nadie se esconde el conocimiento del daño que ha generado al partido.





