
En los últimos años la venta de lotes campestres se ha vuelto una práctica recurrente, en el fondo miles de personas son engañadas bajo dicho concepto de venta.
Promotores o inversionistas adquieren propiedades rústicas de tamaño considerable con la finalidad de vender o ceder fracciones de dichos predios, atractivos planes de financiamiento ilusionan a los compradores que buscan contar con una propiedad de descanso suponiendo erróneamente que adquieren un patrimonio.
El modo de operar de estos defraudadores es muy simple, adquieren predios con extensiones considerables, cuadriculan o marcan lotes de manera informal dentro de los terrenos, las extensiones puestas en venta generalmente van de los mil a los tres mil metros cuadrados, arreglan las entradas, accesos y realizan algunas pequeñas construcciones, anuncian los terrenos generalmente en redes sociales o mediante lonas publicitarias colocadas en diversos puntos de la ciudad y esperan a que llegue alguien con ilusión de tener un pequeño rancho, cabaña o simplemente un predio que signifique patrimonio, el problema es que nunca explican la realidad y en ese engaño es donde se tipifica el fraude.
De inicio en la gran mayoría de estos lotes campestres no existen autorizaciones municipales de subdivisión, si bien el terreno madre o predio en conjunto se encuentra escriturado ello no significa que la propiedad se pueda dividir o vender en fracciones, además de plazos y cómodos enganches también agregan como atractivo algunos servicios como lo son el agua o la luz, una toma al pie del lote basta para que la gente crea que está adquiriendo un terreno con agua, los vendedores en algunos casos también ofrecen construir a futuro algunas áreas comunes, asadores, albercas o instalar juegos entre otras cosas.
Un predio rústico con un valor real de mercado con un precio por metro de que difícilmente alcanza los $ 10 .00 pesos es vendido hasta por veinte veces su valor real, un lote de mil metros generalmente es ofertado por doscientos mil pesos, enganches del quince o veinte por ciento resultan suficientes para pensar que se adquiere un terreno, los plazos para terminar de pagar generalmente superan los 24 meses pudiendo llegar incluso a los cuatro años, a quien no le es atractivo hacerse de un terreno de mil metros dando 40 mil de enchinche y el resto en cómodos pagos.
Los vendedores saben que los compradores duran pocos meses visitando un predio en donde no existe ningún tipo de infraestructura, aunado a ello el gasto por traslado y los pagos de las mensualidades aun que sea económico terminan por desanimar a cualquiera, un pedazo de terreno alejado de la ciudad sin posibilidades de dar ningún beneficio al paso del tiempo no es grato de poseer por lo que terminan por abandonarlos o tratar de revenderos pero con la imposibilidad legal de hacerlo pues carecen de escrituras, al tiempo se dan cuenta que para acceder al agua ocupan pagar mantenimientos de un pozo que no les pertenece, las construcciones o áreas comunes nunca son edificadas justificándose que no se han vendido todos los lotes o bien que muchos compradores no pagan la mensualidad.
Cuando un buen número de lotes son vendidos terminan siendo desatendidos por los propietarios y dejan a la gente que compro a su suerte, legalmente el terreno sigue siendo de su legítimo dueño y al paso de los años todos quienes compraron dejan de ir pues muy probablemente tengan mensualidades atrasadas o cuotas de mantenimiento.
los desarrolladores o promotores buscan terrenos nuevos, ofrecen pagarlos a plazos, les invierten un poco de dinero y los venden mediante el mismo concepto de lotes campestres, en tanto ningún comprador los demande legalmente dan largas al tema de la escrituración, saben que pocos de los compradores quieren invertir en gastos que representa sostener o llevar un juicio, si por alguna razón llegaran a perder el litigio la condena solo llega a reparar el daño, reintegrar el dinero después de mucho tiempo resulta fácil si se contempla todo el provecho que se puede obtener de una suma de dinero a largo plazo y sin intereses.
Al comprar cualquier predio verifique primeramente que el terreno ya se encuentre a nombre del vendedor, exija que la operación se realice ante notario y no entregue dinero hasta que se le asegure que la operación quedara inscrita en el registro público de la propiedad para su seguridad, si le ofrecen servicios como agua, luz o algo en particular asegurase que sea por escrito, pregunte si lo que está comprando es un predio o solo el derecho de uso o la pertenencia a una asociación o club civil, antes de comprar un terrero campestre o alejado de la ciudad verifique que cuenten con los permisos de subdivisión.
Si el vendedor le explica que lo que adquiere es un derecho de uso sobre una porción de terreno, le aclara que nunca se le podrá escriturar pero que usted puede utilizarlo a perpetuidad o que puede ceder dichos derechos de uso mas no vender un terreno como tal y aun así usted está interesado pues adelante, el fraude no consiste en vender una acción o derecho de uso sino en el engaño de hacerle creer que compra un terreno cuando en realidad no es así.





