LA TRAGEDIA DE LOS PARTIDOS RUBÉN OLVERA MARINES

29 septiembre 2017
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El reconcomio anti partidista que permea en la sociedad mexicana sigue demostrando que aunque estos organismos políticos estén dispuestos a donar, ceder o negarse a recibir las prerrogativas que por ley les corresponden, no será suficiente para recobrar la confianza de una ciudadanía cansada de malos gobiernos y del dispendio de recursos en las campañas.

Inclusive, me atrevo a decir que, en su intento de aprovechar la tragedia acaecida recientemente en el sur y centro del país, para posicionarse en la opinión pública rumbo a la elección presidencial de 2018, los partidos, todos, han sufrido una severa derrota. Porque, como lo prometieron,  ahora sí tendrán que ceder una parte o todos los recursos a los que tienen derecho para ser destinados a las tareas de reconstrucción. La ironía entrará en escena cuando los partidos descubran que nada de lo que hagan, así cedan el 20, 50 o 100 por ciento de sus prerrogativas, cambiará la percepción negativa que los ciudadanos conservan hacia ellos. Y que los votos que obtendrán en las próximas elecciones, serán los mismos−incluso menos si a alguno de ellos se le percibe como oportunista ante la tragedia−, con o sin la donación o endoso de los recursos.

Los partidos reaccionaron tarde y en forma equivocada. Ofrecieron sus recursos al calor de la tragedia; la presión social los llevó a descubrir “milagrosamente” que los dineros que les fueron autorizados resultaban excesivos en relación a las necesidades apremiantes derivadas de los temblores del 7 y 19 de septiembre.

Sin embargo, de nueva cuenta, los partidos se formaron una lectura equivoca del clamor ciudadano. Porque presiento que la gente no está suplicando a los partidos que cedan parte o la totalidad de sus recursos. Lo que en realidad la ciudadanía está cuestionando, mucho antes de la desventura, es que los recursos que reciben los partidos son excesivos para un país que sobrelleva significativas carencias. En el orden de preferencias de la agenda ciudadana, los partidos se encuentran lejos, muy lejos, de los asuntos etiquetados como prioridades.

De ninguna manera estoy tratando de decir que el dinero de los partidos sobra en las tareas de reconstrucción. Al contrario, todos los recursos que se añadan, públicos o privados, son bienvenidos. Se agradece y se reconocerá.

Lo que cuestiono es el colmo del protagonismo. Los partidos políticos y sus dirigentes pretendieron acaparar los medios de comunicación, con el tema de sus recursos, para posicionarse respecto a lo que saben hacer y para lo que fueron creados: ganar elecciones. Lamentablemente, aun teniendo buenas intenciones, debe quedar claro que todo aquello que hagan o digan los partidos hoy,  tiene un cálculo concreto y específico: 2018. Una buena acción con un olor más a estrategia que a auxilio.

Los mejores donantes son los que no se ven, pero que pesan. Menos protagonismos y discursos, hubiera otorgado mayor valor a los millones de pesos que los partidos presumen cederán para asignarlos a las tareas de reconstrucción.

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