En Coahuila hemos vivido sometidos por lo que muchos nombran como clase política, familias o grupos que disponen, proponen, manejan y controlan la actividad de gobernar, los ciudadanos inconscientemente nos hemos sumergido en una democracia disfuncional donde la libertad de escoger se tiene que ceñir a un menú que sirve a modo solo a esa clase política de siempre.
Para el 2017 surge en nuestro Estado una nueva figura que podría cambiar las cosas, los candidatos Independientes se convierten en una nueva opción para el ciudadano, sin embargo esta figura tendrá que enfrentar una fuerte barrea, no hablamos de las estructuras electorales, tampoco se trata del asistencialismo que compra votos, el problema de fondo son los propios ciudadanos a quienes el miedo o el desinteres les mantiene inmóviles ante la posibilidad de tomar entre sus manos la función de gobernar.
Es irónico pensar que cualquier candidato independiente puede obtener un triunfo aplastante sobre cualquier político si tan solo los electores que nunca ejercen su derecho a elegir salieran a votar.
Son innumerables las ventajas que la verdadera democracia significa para el Pais, Estado o Municipios, cuando los políticos de siempre tienen la certeza de su hegemonía los frenos que impiden la corrupción o los malos gobierno se rompen y la vergüenza desaparece.
La democracia requiere oposición, los ciudadanos como tales deben tomar el control de su gobierno, solo así se pueden romper viejos paradigmas cíclicos que en final de cuentas son los que permiten que los mismos de siempre continúen cayendo parados muy a pesar de sus errores o tropelías.
Cuando los partidos se juegan siempre entre los mismos y los jugadores son árbitros, propietarios e incluso espectadores las cosas van perdiendo el sabor de la contienda, la oposición hoy es más necesaria que nunca y esa oposición solo puede ser la propia ciudadanía; “Vencerlos es fácil pues lo único que se requiere es participación”





