*LA CIUDAD Y EL CIUDADANO.* POR: G.A.R.

19 marzo 2019
Visto: 881 veces

 

10 MIL HOGARES MÁS TRANQUILOS EN SALTILLO.

AMLO NO FIRMÓ SU COMPROMISO CONTRA LA NO REELECCIÓN.

LOS CELULARES ANDROID, UNA MÁQUINA SUPERINTELIGENTE QUE TE ESTÁ ESPIANDO.

LOS NUEVOS DESCUBRIMIENTOS DEL MUNDO MAYA, SON SONIDOS.

MADURO CAMBIARÁ DE GABINETE… ¿PREPARANDO SU HUÍDA?

HOY HAY MÁS RIESGOS CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN QUE EN LOS 80: ALMODOVAR.

EL DIAMANTE DEL ESTADIO MADERO LO AGRADECE.

*LA CIUDAD.*

No hay un factor de mayor incertidumbre y presión en una familia que las limitaciones económicas que amenazan la estabilidad de los hijos en el sistema educativo.

Entregar diez mil becas, para mejorar la tranquilidad y aligerar la carga para los padres que atraviesan problemas para mantener a sus hijos en primaria, secundaria, o nivel bachillerato, es una noticia que muestra de cuerpo completo la sensibilidad social de una administración municipal que realmente quiere potenciar Saltillo. Que buena noticia.

*EL PAÍS.*

AMLO POSPONE LA FIRMA DE SU CIMPROMISO CON LA NO REELECCIÓN.

Debido al 81 Aniversario de la Expropiación Petrolera que este lunes se conmemora, el presidente Andrés Manuel López Obrador pospuso la firma de su compromiso para no promover la revocación del mandato con fines de reelección en las próximas elecciones del 2024.

Desde Palacio Nacional, López Obrador recordó que el pasado viernes anunció que este lunes firmaría públicamente el compromiso, principalmente destinado a la oposición.

“Hoy dábamos a conocer la carta en la que hago el compromiso, reafirmo, de no reelección para alejar ese rumor, esa infamia, que se quiere utilizar ahora para evitar que se lleve a cabo la revocación del mandato como práctica democrática, como forma de llevar a cabo la democracia participativa.

“Como no quieren la revocación del mandado nuestros adversarios, sacaron como excusa de que quiero reelegirme. Ya lo he dicho muchas veces, por convicción, por principios, estoy en contra de la reelección, soy partidario del sufragio efectivo no reelección, pero lo voy a poner por escrito con mi firma, haciendo un compromiso público, y lo tengo hecho, ya hice la carta, pero hoy 18 de marzo queremos destinar la información, toda nuestra atención al 81 aniversario de la expropiación petrolera, porque es una fecha muy importante para nosotros”, dijo.

El titular del Ejecutivo no dio a conocer cuándo firmará finalmente el compromiso hecho la semana pasada.

*ESTADOS UNIDOS*

DE PELÍCULA, EL ASESINATO DEL LÍDER DE LOS GAMBINO, EN LA MAFIA ITALIANA DE NUEVA YORK.

La Policía de Nueva York anunció este domingo que ha arrestado a un sospechoso del asesinato del jefe mafioso Frank Cali, jefe de la familia Gambino, que fue abatido a tiros el pasado miércoles frente a su residencia neoyorquina.

El jefe de detectives de la Policía de Nueva York, Dermot Shea, identificó al detenido como Anthony Comello, de 24 años, actualmente bajo custodia policial en Nueva Jersey, y contra el que de momento no se han presentado cargos.

El arresto, que tuvo lugar en la localidad de Brick, en el vecino estado de Nueva Jersey, se produce tres días después de la muerte de Cali, alias Franky Boy, que recibió siete balazos en el torso frente a su residencia en el barrio de Staten Island, disparados por un hombre que conducía una camioneta color azul y que atropelló su cuerpo malherido antes de darse a la fuga.

«Creemos que hemos recuperado ese vehículo», del que se han podido recuperar huellas dactilares que aún están siendo analizadas, anunció Shea en una rueda de prensa retransmitida en directo por los medios.

Shea afirmó también que la Policía de Nueva York cree que «este no fue un acto arbitrario», y confirmó que Comello «se había cruzado con la Policía en más de una ocasión», indicando posibles antecedentes policiales del detenido.

El oficial insistió en varias ocasiones en que queda aún mucha investigación por llevar a cabo, ya que el suceso se produjo hace tan sólo tres días, y apuntó que «muchas de las pruebas aún están siendo procesadas».

Además, Shea apuntó que en estos momentos, una de las prioridades de la policía es la de proteger a las familias de los implicados en el suceso por la posibilidad de que se produzca alguna represalia, y detalló que un buen número de departamentos policiales están implicados en el caso, «demasiados para ser enumerados».

Aunque Shea no concretó ningún móvil del asesinato, varias fuentes policiales aseguraron al medio local ABC7 que es posible que el sospechoso estuviese manteniendo una relación sentimental con una familiar de Franky Boy, quien habría exigido un distanciamiento entre ambos.

Los medios de la ciudad describen a Frank Cali como un gánster de la vieja escuela, más preocupado por hacer dinero que en aparecer en los titulares, lo que muchas veces despertó las dudas sobre si realmente era él quien manejaba los oscuros hilos de las cinco familias de la mafia neoyorquina.

Originario de Sicilia, estaba casado con una sobrina del líder de la familia Gambino, John Gambino, y según medios de la ciudad logró ascender a lo más alto de la organización en 2015, cuando su predecesor, Domenico Cefalú, un pastelero de Brooklyn que vivía con su madre, dejó su puesto, al que había accedido en 2011, al parecer, por su avanzada edad.

En 2008, fue uno de los 77 gánsteres detenidos en la operación ‘Old Bridge’ (Puente Viejo), la mayor operación contra la Cosa Nostra en Italia y Estados Unidos lanzada desde la década de los años 80 y que marcó el declive final de la organización.

No se pudo demostrar que Cali fuera el embajador de los Gambino ante los gánsteres sicilianos, como suponía entonces la Fiscalía, pero tras declararse culpable de un cargo de conspiración fue sentenciado a 16 meses de cárcel y liberado en 2009.

Su muerte, 11 años después, vuelve a ensombrecer Nueva York, que se vanagloria de haber reducido el número de asesinatos a su cifra más baja desde los años 50, una de las épocas doradas de la Cosa Nostra.

*EL MUNDO.*

SIGUEN LOS APAGONES INTERMITENTES EN VENEZUELA.

49 DIAS RESTAN PARA EL FINAL DE MADURO.
Caracas y Maracaibo, las dos ciudades más importantes del país, han sufrido este lunes apagones intermitentes durante todo el día, otro golpe de realidad para los venezolanos que luchan por recuperar su habitual anormalidad.

La resaca del colapso eléctrico se ha prolongado durante un día, después de que el propio mandatario, Nicolás Maduro, entregara a trabajadores de la estatal Corpoelec una réplica de la espada de Simón Bolívar.

«Los enchufados (dirigentes y empresarios chavistas) siempre están bien», ha protestado Nancy del Moro, vecina de La Candelaria, barrio muy cercano al Palacio de Miraflores, con presencia de emigrantes españoles y portugueses.

En La Candelaria también escasea el agua, incluso sus habitantes la recogen en un grifo de una plaza cerca del centro presidencial. Tanto agua como electricidad ya fallaban antes del apagón, pero ahora la situación es incluso peor.

En algo sí se equivoca Del Moro: el inminente nombramiento del nuevo gabinete presidencial ha disparado quinielas e incertidumbres entre los habituales de la rotación ministerial. La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció el domingo «una reestructuración profunda de los métodos y funcionamiento del Gobierno bolivariano, para blindar la patria de Bolívar y Chávez ante cualquier amenaza».

Se trataría del primer gabinete de la nueva era de Maduro tras su jura del 10 de enero, ya que desde entonces ha gobernado con el mismo equipo con el que terminó su primera presidencia. «Aquí no hay gabinete, sino usurpación de funciones.

Es muy grave la situación y demuestra la debilidad de un régimen que no da respuestas al pueblo», ha contestado Juan Guaidó, presidente encargado del país, quien el domingo protagonizó una escena «musical» con la cantante española Rosana Arbelo en Vargas, su tierra natal. Guaidó acompañó a la cantautora canaria e incluso se animó con algunas estrofas para acabar con un «¡Pa’ los malos no estamos, para los buenos sí!».

*TECNOLOGÍA.*

ALGUIEN SABE MUCHO MAS DE TI…Y NO TE HAS DADO CUENTA…ANDROID.
Un usuario compra un móvil Android nuevo. Da igual la marca. Abre la caja, pulsa el botón de encendido, el móvil se conecta a Internet y, sin hacer nada más, acaba de iniciar la máquina más sofisticada de vigilancia sobre sus rutinas.

No importa ya si se descarga Facebook, activa su cuenta de Google o da todos los permisos a una app rara de linterna o antivirus. Antes de cualquier acción, su móvil nuevo ha empezado a compartir detalles de su vida. El software que viene preinstalado de serie es el recurso más perfecto de ese móvil para saber su actividad futura: dónde está, qué se descarga, qué mensajes manda, qué archivos de música tiene.
Las apps preinstaladas son la manifestación de otro fenómeno: acuerdos entre actores (fabricantes, comerciantes de datos, operadoras, anunciantes) para dar, en principio, valor añadido pero también para fines comerciales.

El elemento de gravedad lo aporta la escala: hablamos de cientos o miles de millones de teléfonos Android», dice Juan Tapiador, profesor de la Universidad Carlos III y uno de los autores, junto a Narseo Vallina-Rodríguez, de IMDEA Networks y el ICSI (Universidad de Berkeley), de la investigación que revela este submundo. Los celulares Android representan más del 80% del mercado global.

El nuevo estudio dirigido por los dos académicos españoles revela la profundidad del abismo. Ninguno de los hallazgos por sí mismo es radicalmente nuevo: es conocido que los móviles juegan sobre la línea roja de los permisos a la hora de recopilar y compartir datos. La novedad de la función de las apps preinstaladas está en su extensión, falta de transparencia y posición privilegiada dentro del celular: han analizado 1.742 móviles de 214 fabricantes en 130 países.

«Hasta ahora las investigaciones sobre los riesgos de privacidad en móviles se habían centrado en apps que están listadas en Google Play o en muestras de malware», dice Vallina. Ahora han analizado lo que los celulares traen de serie y parece fuera de control. Debido a la complejidad del ecosistema, las garantías de privacidad de la plataforma Android pueden estar en cuestión.

El artículo, que se publicará oficialmente el 1 de abril y al que EL PAÍS ha tenido acceso, ha sido ya aceptado por una de las principales conferencias de ciberseguridad y privacidad del mundo, el IEEE Symposium on Security & Privacy de California.

Nuestra información personal se manda a una amplia red de destinos, que cambia según el celular, y algunos son controvertidos: a servidores del fabricante del móvil, a las empresas habitualmente acusadas de espiar en nuestras vidas —Facebook, Google— y a un oscuro mundo que va de corporaciones a start-ups que reúnen la información personal de cada cual, la empaquetan con un identificador que se vincula a nuestro nombre y la venden a quien pague bien.

Nadie antes se había asomado a este abismo para hacer una investigación de este calado. Los investigadores crearon la app Firmware Scanner, que recogía el software preinstalado de los usuarios voluntarios que se la descargaron.

Para el estudio han analizado más de 1.700 dispositivos, pero disponen de más de 8.000. El código abierto del sistema operativo Android permite que cualquier fabricante tenga su versión, junto con sus apps preinstaladas.

Un celular puede tener más de 100 apps preinstaladas y otros cientos de librerías, que son servicios de terceros incluidos en su código, muchos de ellos especializadas en vigilancia del usuario y publicidad.

En total, un panorama internacional de cientos de miles de aplicaciones con funciones comunes, dudosas, desconocidas, peligrosas o potencialmente delictivas. Esta casi perfecta definición del término caos llevó a los investigadores a más de un año de exploración. El resultado es solo una primera mirada al precipicio de la vigilancia masiva de nuestros celulares Android sin conocimiento del usuario.

Más de un fabricante
Un móvil Android no es producto solo de su fabricante. La afirmación es sorprendente, pero en la cadena de producción participan varias empresas: el chip es de una marca, las actualizaciones del sistema operativo pueden estar subcontratadas, las operadoras de telefonía o grandes comercios que venden móviles añaden su propio software. Los actores que participan en la fabricación de un celular van mucho más allá del nombre que pone en la caja.

El control definitivo de todo el software que se coloca ahí y que tiene acceso privilegiado a los datos del usuario es indeterminable.

El resultado es un ecosistema descontrolado, donde nadie es capaz hoy de asumir la responsabilidad de lo que ocurra con nuestra información más íntima. Google creó la plataforma a partir de código libre, pero ahora es de todos. Y lo que es de todos no es de nadie: «El mundo Android es muy selvático, es como el Far West, especialmente en países con escasa regulación de protección de datos personales», dice Tapiador.

«No hay ningún tipo de supervisión sobre lo que se importa y comercializa a nivel de software (y en gran medida de hardware) dentro de la Unión Europea», dice Vallina. ¿El resultado?, un caos donde cada versión de nuestros celulares Android conversa con su base desde el primer día, sin interrupción, para contarle qué hacemos. El problema no es solo eso que cuentan de nosotros, sino que el dueño del móvil no controla a qué da permisos.

El jardín cerrado de Google Play
Las empresas que reúnen datos de usuarios para, por ejemplo, crear perfiles para anunciantes ya tienen acceso a los datos del usuario a través de las apps normales de Google Play. ¿Qué interés tiene entonces un comerciante de datos en llegar a acuerdos con fabricantes para formar parte del software preinstalado?

Imaginemos que nuestros datos están dentro de una casa de varias plantas. Las apps de Google Play son ventanas que abrimos y cerramos: a veces dejamos salir los datos y a veces no. Depende de la vigilancia de cada usuario y los permisos que dé. Pero lo que no sabe ese usuario es que los celulares  Android vienen con la puerta de la calle abierta de par en par. Da igual lo que haga con las ventanas.

El software preinstalado está ahí siempre, nos acompaña a todos lados y en todos los rincones del teléfono, y además no puede borrarse sin rootear el dispositivo —romper la protección que proporciona el sistema para hacer con él lo que quieras—, algo que no está al alcance de usuarios corrientes.

Las apps que el usuario descarga de Google Play dan la opción de ver los permisos que pide: ¿permite a su nuevo juego gratis acceder a su micrófono? ¿Permite a su nueva app acceder a su ubicación para tener mejor productividad? Si nos parecen demasiados permisos, podemos borrarla. Las aplicaciones que supervisa Google tienen sus términos de servicio y deben pedir un permiso explícito para ejecutar acciones.

El usuario, aunque no se fije o no tenga más remedio, es el responsable final de sus decisiones. Está dando permiso a que alguien acceda a sus contactos.

Pero las apps preinstaladas ya están ahí. Viven por debajo de las apps indexadas en la store, sin permisos claros o, en muchos casos, con los mismos permisos que el sistema operativo.

Es decir, todos. «Google Play es un jardín cerrado con sus policías, pero el 91% de las aplicaciones preinstaladas que hemos visto no están en Google Play», dice Tapiador. Fuera de Google Play nadie vigila con detalle qué acaba dentro de un celular.

Dos problemas añadidos
El software preinstalado tiene otros dos problemas añadidos: uno, están junto al sistema operativo, que tiene acceso a todas las funciones de un móvil, y dos, esas apps se pueden actualizar y mutar.

El sistema operativo es el cerebro del celular. Tiene acceso a todo siempre. No depende de que la app esté en marcha o de que el usuario pueda borrarla. Estará siempre ahí y, además, se actualiza.

¿Por qué son importantes las actualizaciones? Aquí va un ejemplo: un fabricante ha dado permiso a una empresa para que ponga en el celular un nuevo código para comprobar algo inocuo.

Pero ese código puede actualizarse y, dos meses después o cuando la empresa sepa que el usuario vive en tal país y trabaja en tal lugar, mandar una actualización para hacer otras cosas. ¿Cuáles?, las que sea: grabar conversaciones, hacer fotos, mirar mensajes…

Las apps preinstaladas son fáciles de actualizar por su creador: si cambia el país o las intenciones de quien ha colocado ahí un sistema de rastreo, se le manda nuevo software con nuevas órdenes. El propietario de su celular no puede impedirlo y ni siquiera se le piden permisos específicos: se actualiza su sistema operativo.

«Algunas de esas apps llaman a casa pidiendo instrucciones y mandan información de dónde están instaladas. Esa información a veces es descomunal: informes extensos con características técnicas del teléfono, identificadores únicos, localización, contactos en la agenda, mensajes o e-mails.

Todo eso lo recoge un servidor y toma una decisión de qué hacer con ese teléfono. Por ejemplo, según el país en el que se encuentre puede decidir instalar una app u otra, o promocionar unos anuncios u otros. Lo hemos averiguado analizando el código y comportamiento de las apps», dice Tapiador.

Un peligro es que esas oscuras apps preinstaladas usan los permisos personalizados (custom permissions) para exponer informacion a apps de la Play Store.

Los permisos personalizados son una herramienta que Android ofrece a los desarrolladores de software para que las apps compartan datos entre ellas.

Por ejemplo, si un operador o un servicio de banca tiene varias es admisible que puedan hablar entre ellas y compartirse datos. Pero a veces no es sencillo averiguar qué datos comparten algunas piezas de ese software.

Dentro de un celular nuevo hay por ejemplo una app preinstalada que tiene acceso a cámara, contactos, o micrófono. Esa aplicación la ha programado un tipo que se llama Wang Sánchez y lleva un certificado con su clave pública y su firma.

Aparentemente es legítima, pero nadie comprueba que el certificado de Wang Sánchez sea real. Esa aplicación está siempre encendida, coge la localización, activa el micro y conserva las grabaciones.

Pero no lo manda a ningún servidor porque la aplicación de Wang Sánchez no tiene permiso para enviar nada por Internet. Lo que sí hace es declarar un permiso personalizado que regula el acceso a esos datos: quien tenga ese permiso podrá obtenerlos.

Un día el propietario de ese celular va a la Google Play Store y encuentra una app deportiva magnífica. ¿Qué permisos oficiales le piden? Solo acceder a Internet, que es perfectamente común entre apps. Y también pide el permiso personalizado de la aplicación de Wang Sánchez.

Pero no se da cuenta porque estos permisos no se muestran al usuario. Así, lo primero que la app deportiva recién llegada dirá a la preinstalada es: «¿Ah, usted vive aquí? Deme acceso al micro y a la cámara». Era aparentemente una app sin riesgo, pero las complejidades del sistema de permisos hacen que puedan darse situaciones así.

*LOS AUTORES DE LAS ‘APPS’*
Los autores de esas apps son uno de los grandes misterios de Android.

La investigación ha encontrado un panorama similar a los bajos fondos de la dark web: hay por ejemplo apps firmadas por alguien que dice que es «Google» y no tiene pinta de serlo: «La atribución a los actores se ha hecho casi manualmente en función del vendedor en el que se encuentran, quienes las firman y si tienen por ejemplo alguna cadena que identifique a alguna librería o fabricante conocido», dice Vallina.

El resultado es que hay muchas que mandan información aceptable a fabricantes o grandes empresas, pero muchas otras se esconden detrás de nombres engañosos o falsos.

Esa información se vincula fácilmente a un número de teléfono o datos personas con nombres y apellidos, no números identificativos que anonimizan. El teléfono sabe quién es su propietario. La tarjeta SIM y docenas de apps vinculadas al e-mail o a cuentas en redes sociales revelan fácilmente el origen de los datos.

Los Gobiernos y la industria conocen desde hace años este entramado. Las agencias federales de Estados Unidos piden sus celulares con sistemas operativos libres de este software preinstalado y adaptados a sus necesidades. ¿Y los ciudadanos?, que se espabilen. Sus datos no son tan secretos como los de un ministerio.

«Ejercer control regulatorio sobre todas las versiones posibles de Android del mercado es casi inmanejable. Requeriría un análisis muy extenso y costoso», explica Vallina. Ese caos de ahí fuera permite que vivan en nuestros bolsillos unas máquinas sofisticadas de vigilancia masiva.

*CULTURA.*

NUEVOS E IMPRESIONANTES DESCUBRIMIENTOS SOBRE LA CULTURA MAYA.

La debilidad de Francisca Zalaquett es una trompeta de cerámica de unos 1.500 años de antigüedad. Está exhibida en una vitrina del Museo Nacional de Antropología en la capital mexicana, pero viene de la isla de Jaina, en Campeche, uno de los Estados del sur de México por los que se expandió la civilización maya hace más de 2.000 años.

Cuando hace un tiempo sacaron la trompeta de su vitrina para tocarla, Zalaquett se sorprendió: “Nunca pensé que fuera a sonar así de feo. Se me quedó grabado”. Al soplar vida dentro del instrumento milenario, este emitió un sonido similar al maullido de un jaguar. Aunque también parecía, dice, el llanto de un bebé.

Esta chilena de 42 años dirige a un equipo de arqueólogos, músicos, lingüistas e historiadores que recorre museos y paisajes para rescatar el ecosistema sonoro de la civilización mesoamericana.

Graban los instrumentos que forman parte de las colecciones, pero también los paisajes donde todavía viven las comunidades mayas. Después, almacenan los sonidos en Universos Sonoros Mayas, una plataforma impulsada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que ya contiene más de 300 grabaciones.

El interés de Zalaquett empezó hace 15 años cuando se lanzó a cazar sonidos en Palenque, la imponente ciudad que alcanzó su esplendor entre los siglos V y IX en la selva del sur de México. Como parte de su tesis doctoral, la joven arqueóloga se propuso investigar cómo el sonido influía en la planificación de plazas y templos.

Cada día, durante dos semanas, visitaba el yacimiento, después de que cerrara para los turistas y antes de que empezaran a agitarse los monos aulladores en las copas de los árboles. Con una bocina emitía música tradicional y con un micrófono grababa cómo esta rebotaba en las paredes de las construcciones.

Comprobó que la vibración era mayor en ciertas plazas y templos y dedujo que allá era donde los antiguos mayas solían tocar sus instrumentos para las celebraciones.

Lo que empezó como una tesis doctoral centrada en la música ahora se ha ampliado a la grabación de todo tipo de registros, desde instrumentos que imitan el ulular de un búho o el croar de un sapo al murmullo del agua en las lagunas de Campeche.

En 2011, descubrió la trompeta de la isla de Jaina. El Museo Nacional de Antropología le dio un permiso especial y se acordonó la Sala Maya donde se exhibe para poderla tocar. “No había escuchado nada parecido”, dice. “El sonido te choca por lo raro que es”.

El objetivo del proyecto es rescatar un aspecto poco estudiado de este pueblo mesoamericano, el que va más allá de las piedras. “La arqueología se ha centrado mucho en la parte visual.

La parte sonora, que va más allá de la música, la tenemos olvidada, aunque para los mayas fuera fundamental”, explica Zalaquett, una de las pioneras en México de la arqueoacústica, la rama que investiga los sonidos. “Antes se decía que era demasiado subjetivo, que no se podía estudiar. Pero sí hay formas de hacerlo de manera sistemática”.

Sin pentagramas ni escalas
El trabajo de campo se hace, en la mayoría de casos, en las bodegas de los museos o en las mismas salas de exposición. Allí, entre estela y estela, el equipo planta una cabina de grabación insonorizada de dos metros de alto y 70 centímetros de ancho, desmontable y con rueditas.

El músico entra a la cabina, que está forrada de espuma, con la misión de extraer del instrumento la mayor variedad de tonos posible. El intérprete ajusta el micrófono a su altura, se pone unos guantes de látex para evitar dañar estos objetos tan delicados y, a una señal del ingeniero acústico Pablo Flores, empieza a tocar.

Fuera de la cabina, Flores, que además es compositor, va dando instrucciones al de dentro: más suave, tapa un orificio, ahora los dos. La grabación se puede prolongar 30 minutos, en el caso de los cascabeles o los silbatos sencillos, o hasta dos horas, como sucede con las ocarinas trilobulares, un instrumento de viento de forma zoomorfa que tiene cavidades complejas y varios orificios.

“Tiene sus bemoles”, señala Flores, de 55 años. “A veces grabamos en medio de la humedad de la selva y el músico sale hecho una sopa, sudado y deshidratado”.

Estrecheces aparte, una de las mayores dificultades que entraña la grabación viene de la inexistencia de pautas sobre cómo tocar. Para músicos formados en la música occidental, romper con las escalas a las que están acostumbrados no es fácil. Durante sus años de estudio, Flores asegura haber recibido “poca o nula” formación en estos instrumentos.

“No hay técnica que conozcamos para poder interpretar. Nos dejamos llevar por la intuición, tratando de alejarnos de las formas occidentales”, explica. “Los sonidos se asemejan más a los patrones orientales por la relación tonal. Tienden más a la microtonalidad que a la dodecafonía”.

Para suplir las lagunas, han acudido a músicos mayas, si bien las tradiciones se han ido perdiendo con el paso del tiempo. “La conquista española arrasó con la musicalidad de estas tierras”, apunta Flores. Frente a la ausencia de pautas, los mejores consejos suelen venir de los alfareros, conocedores de las tripas de los objetos.

Además, el equipo de Zalaquett a veces practica una radiografía a los instrumentos para así entender mejor los recovecos que moldean el sonido.

El almacén también cumple una función de trinchera frente a la pérdida sonora. Una de las últimas incorporaciones es la colección particular de José Díaz, un exsacerdote español de 77 años que en los años 60 y 70 trabajó como misionero en las tierras altas de Guatemala.

En vísperas de la etapa más sangrienta de la guerra civil que azotó esa zona del país centroamericano, Díaz transcribió cantos tradicionales de los quichés y los ixiles, dos de la veintena de subgrupos mayas que subsisten en la actualidad. Algunas de estas comunidades fueron exterminadas durante la dictadura del general Efraín Ríos Montt, a principios de los 80.

La violencia tuvo un impacto importante en las tradiciones de estos pueblos. “La pérdida ha sido más marcada en la música cantada, que está a la merced de la memoria y no va sustentada por un instrumento”, señala Díaz. Con una pequeña grabadora Phillips, el exsacerdote registraba dúos de tamborileros y chirimiteros en una sala de la parroquia, y también escenas de fiesta.

“Al ponerme a grabar en medio de una celebración, a veces la voz de una señora mayor se levantaba por encima del ruido y su canto hacía callar a todos los demás”, recuerda.

Además de las 124 grabaciones recopiladas por José Díaz, la plataforma acaba de añadir un juego interactivo, en el que se puede componer música con lo registros almacenados y descargarla después para escuchar desde casa. Lo siguiente es dar el paso al mundo de las aves que viven en territorio maya.

Para ello, Zalaquett quiere incorporar a ornitólogos al ya diverso equipo. “Lo maravilloso es cuando vas a la milpa y la gente te pregunta: ¿estás oyendo tal ave? Y te explican: esa ave viene en esta época del año porque la lluvia está al caer. Uno se siente muy ignorante”. Pronto, el trino que anuncia la temporada de lluvias encontrará un nuevo hábitat junto a la trompeta que suena como a un llanto de bebé.

*CINE.*
HOY HAY MÁS RIESGO CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN QUE EN LOS 80: ALMODOVAR.

Pedro Almodóvar siempre habla de él a través de sus películas. Desde aquella Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, un reflejo de sus ansias de libertad en el Madrid de la Movida hasta en Los abrazos rotos, las dudas de un director ciego incapaz de rodar, la realidad siempre se filtra por las aristas de su ficción.

A veces lo hace de forma abierta, como en La mala educación, y otras uno aprecia los rasgos de su universo personal pero no encuentra esa verdad.

Ese exorcismo de los demonios personales con Dolor y Gloria, en la que el director se abre en canal para mostrar sus demonios internos. Su mente frágil ante la página en blanco, el sufrimiento de un director, el trauma de haber perdido a una madre con la que siempre quedó una conversación pendiente y el deseo como motor de todo. De la vida y de la creación.

Su película número 21 es una de sus obras más redondas, en ella todos sus temas y rasgos estéticos se funden de una forma sublime. Con ella, además, el director se ha colocado ante la prensa en una posición incómoda, obligado a hablar de sí mismo.

Lo hace a través de su película en la que uno es inevitable que especule sobre qué es verdad y qué no, aunque lo mejor es dejarse llevar por esa realidad ficcionada que es un torrente de emociones. Se nota que el director disfruta hablando de ella, que la tenía muy dentro, y por ello habla sin cesar de cada uno de esos impulsos que le llevaron a Dolor y Gloria.

Creo que os cuesta trabajo distinguir realidad-ficción y cómo la realidad incide en la ficción convirtiéndose en una cosa distinta, con reglas distintas, y que no tiene tanto que ver con la vida sino con el hecho de escribir. Hay una dificultad, no en entenderlo, pero sí en aceptar que una película es ficción.

Aunque uno intente escribir un documental crea una distancia porque tienes que darle un toque de ficción a los hechos para que sean más narrables. Y el origen en este caso soy yo, es evidente, pero el origen es la realidad. Yo cuando escribo es porque he imaginado algo, pero siempre a partir de algo que he visto.

En Tacones Lejanos, por ejemplo, estaba en un bar, era la hora del parte, y salió la locutora diciendo que fulanito ha sido asesinado y pensé: «Ay, ojalá diga la locutora, y yo sé quién fue, le maté yo. Y que explicara por qué». Y cuando subí a casa, en plan casi diversión, me puse a desarrollar la idea.

Yo tengo muchos documentos de notas que se me ocurren, que me lo provocan cosas como el telediario, o algo que leo, cosas que escucho, de las que recuerdo. La realidad siempre me propone el modo de empezar una historia, las primeras líneas, y si me interesa yo ya voy desarrollando y aparece la ficción, pero siempre a partir de la realidad. En este caso esa realidad soy yo.

En Dolor y Gloria el recuerdo del primer deseo es el que hace surgir la pulsión de escribir. ¿Ha habido algo que provocara escribir este filme?

A veces es que escribo por disciplina. Cuando acabo la promoción y me toca escribir me pongo y me pongo. Aquí la película que iba a hacer, y que tenía más o menos el guion listo, no me gustaba. Para escribir necesitas estar estimulado por una idea, y en este caso no me gustaba, y a veces vuelvo a guiones que están en mi ordenador y a veces los convierto en otra cosa.

Yo había escrito, provocado por los dolores de espada, ya os digo que de dolores vamos a hablar poco porque hay mucho en el mundo y yo no tengo derecho a quejarme, pero escribí un bloque de secuencias donde pensaba… yo nunca he tomado caballo, pero he estado rodeado de él, por eso lo conozco bien, pero pensé, y si paso de todos los analgésicos y me paso al gran analgésico, y pensé en toda la gente que podía proporcionarlo y ya, o no estaba aquí, o no sabía localizarles.

Pero en un libro de direcciones antiguas tenía un número de un dealer de entonces que era amigo mío. Así que fui a su casa, no pedí nada, de hecho tomamos dos botellas de agua, pero nos pusimos al día, de la gente, de los que habían muerto, de los que no… Y lo que escribí luego es que casi le pedí que me invitara y lo que provocaba al tomarla, los recuerdos… tenían que ver con los años 80. Eso no tenía en sí mismo un gran valor, era un relato real que lo dejé en la computadora.

Sólo he tenido dos o tres malas experiencias con actores. He tenido muy buena suerte

Hay una acumulación de imágenes y cosas en esta película. Por ejemplo, una de las que me impulsó, pero no de una forma tan grande como al protagonista, en este caso para mí fue un impulso dividido en varios y no estaban en el mismo tiempo, sino en distintas épocas.

El verano anterior a la escritura del guion recuerdo como uno de mis momentos más placenteros meterme en la piscina y dejarme colocar en la ingravidez.

El cuerpo y la tensión desaparecer, y yo buscaba ese momento, así que me hice hacer una foto para ver cómo se veía desde fuera. Decidí empezar el relato con esta imagen. Ya tenía decidido escribir esta vuelta a los 80.

¿Pero los dolores, esos achaques que luego plasma Juan Gatti, le han trastocado tanto?

No estoy tan mal, en absoluto. Mi operación de espalda fue menor, me fijaron la parte lumbar. Lo que sí es cierto, y de verdad lo digo sin queja, pero desde ese momento tu espalda se comporta de otro modo, y se contractura continuamente, porque el resto de espalda compensa que hay una parte que no se mueve y está cogida por hierros.

Y eso es un gran cambio que los médicos no te dicen. Yo conozco esos dolores y lo que provocan después, y realmente eso es lo que me lanza a escribir esto y la que me obliga y empuja a tomar esa postura debajo del agua que te decía.

Estoy en el entorno del dolor, pero no me gusta de verdad hablar de mis dolores porque creo que realmente no tengo derecho. El personaje de Antonio no va de víctima y yo mucho menos.

La mayor parte de dolencias las conozco y se las paso al personaje, pero para que no suene a queja las resumo en esa especie de listado que son dos minutos para dejarlo dicho y no hablar más de ello.

Con ese escrito de los 80, y con la imagen de la piscina, eso me lanza a escribir a alguien sumergido, y ese agua de la piscina me llevó a otra corriente, que es la del río, donde yo recuerdo, y mi hermano Agustín también, esa escena de las lavanderas como uno de los momentos más felices de mi infancia.

Era un momento duro para ellas, pero cantaban, hablaban, era una fiesta. Recuerdo tendiendo las sábanas que después olían a poleo. Y en esta alternancia me da la clave para seguir con este hombre y recupero esa historia de la vuelta a los 80, ahora en vez de un dealer un actor, que no corresponde a un actor, sino a dos o tres malas experiencias que yo he tenido. Porque he tenido muy buena suerte.

La materia prima son sus vivencias, ¿dónde ha puesto los límites a la hora de mostrar tanto de sí mismo?

No es mi autobiografía, pero sí es la que me representa más. Hay mucho de mi intimidad. Hubo un momento, al principio, cuando vi que me lanzaba a un personaje en una situación parecida a la mía, en el que sentí un vértigo, pero cuando lo superé, en la escritura es donde me siento más libre. Porque, personalmente, soy muy pudoroso.

Ahora no me queda más remedio que hablar de mí, pero en las entrevistas intento huir de mi intimidad, y también con mis amigos, no suelo hablar de mi intimidad. Pero una vez superado ese momento de vértigo, si el guion estaba en función de mí, no quedaba más remedio que tirar para adelante.

No sólo abres las puertas a tu intimidad, sino que desarrollas posibilidades que no han ocurrido y eso me estremece.

El otro día revisaba Laberinto de pasiones, y hay escenas provocadoras, muy libres, con riesgo, y pensaba si esa película se podría hacer hoy en día.

No vuelvo a ver mis películas, pero lo que sí es cierto es que ahora mismo mis películas de los 80, aunque sí me atrevería a hacerlas, estoy seguro de que tendrían muchos de los problemas que no tuvieron en su momento, porque entonces fueron muy celebradas, pero el país en el que vivimos ahora y el que vivimos en el 81 son muy distintos, y yo nunca hubiera pensado que 40 años después íbamos a estar así en este país, donde la libertad de expresión tiene más limitaciones, está más en peligro que en aquel momento.

Me atrevería y creo que cualquiera puede hacerlo, pero los exhibidores y distribuidores me pondrían serios problemas para que se pusiera en contacto con el público.

Me siento muy orgulloso de todo lo que hice en los 80, del tipo de vida de los 80. Fue una vida de excesos, explosiva, porque acabábamos de salir de una dictadura.

*DEPORTES.*

SARAPEROS.
Las lloviznas del fin de semana, y los chaparrones de hoy lunes, una magnífica noticia para el terreno de juego del Estadio Madero, que con cuatro días de sol radiante por venir, el próximo fin de semana ya tendrá un nuevo tono de verde esperanza…en una muy buena temporada, la esperanza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *