
IMPERDONABLES LOS ABUSOS DE GAS NATURAL EN SALTILLO.
SIGUE BATALLANDO DURO LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ.
EL SIDA A PUNTO DE SER TOTALMENTE CURABLE.
NACE UNA SUPER UNIVERSIDAD…SIN AULAS, NI CAMPUS.
YA VIENE LA SERIE “CIEN AÑOS DE SOLEDAD” POR NETFLIX.
LOS GRAVES ERRORES DEL PRESIDENTE DEL REAL MADRID.
INSISTIR EN UN ROBADOR DE BASES PARA SARAPEROS.
*LA CIUDAD.*
Lo de Gas Natural ( Naturgy ) es un abuso imperdonable contra los usuarios del servicio de gas domiciliario, que afecta no solo a miles de familias, sino a muchísimos negocios también.
En otras ciudades del país se ha creado una organización de consumidores, al estilo de un observatorio ciudadano que por redes sociales comparte una evaluación mensual del comportamiento del servicio y los cobros.
Factor importantísimo en el componente de indicadores para la competitividad este servicio debería de tener una supervisión enérgica de las entidades federales encargadas de normar su funcionamiento. Lamentable que una ciudad del nivel de Saltillo tenga que lidiar con una empresa tan poco profesional en sus procedimientos de atención al público y tan irresponsable socialmente.
*ECONOMÍA*
SE COMPLICA PANORAMA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ.
En el segundo mes del 2019 la comercialización de vehículos ligeros en el mercado nacional cayó 5.5% en comparación anual. En este lapso se vendieron al público 103,679 unidades, una cifra significativamente menor que la registrada en el mismo mes del año pasado (109,698 unidades).
Con este resultado, las ventas de la industria automotriz en México retoman la racha negativa que habían presentado desde hace casi dos años (mayo del 2017), de acuerdo con el reporte de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Este resultado coincide con los pronósticos de las instituciones relacionadas con la industria automotriz, que aseguran que al menos para el 2019 se espera que las ventas de automóviles en el país continúen en terreno negativo.
Pese al bajo dinamismo del sector, las firmas con mayor presencia en ventas se mantienen en sus puestos.
Nissan sigue liderando el mercado mexicano con 22% del total de unidades comercializadas, sólo en este mes logró sacar a las calles 22,724 vehículos.
En segundo lugar, se mantiene la estadounidense General Motors, la gigante concentra los autos de las marcas Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac en el país. Sus ventas ascendieron a 14,754 unidades, el 14% del total, según las cifras del Inegi.
La posición número tres la mantuvo Volkswagen, con un nivel de ventas en el mercado de 11,039 unidades. La alemana contribuyó con el 11% al total comercializado dentro del país.
Durante febrero las tres automotoras preferidas por los consumidores mexicanos también mostraron caídas importantes en sus ventas. El nivel de comercialización de Nissan, General Motors y Volkswagen cayó 10.1, 4.0 y 6.6% respectivamente.
Los autos de lujo siguen ganando terreno
Mientras las ventas de las firmas que ofrecen vehículos de gama baja continúan en descenso, las marcas de autos de lujo crecen sus ventas a ritmo acelerado.
La firma inglesa Jaguar se encuentra en la cima, aunque vende pocas unidades, vende cada vez más. Sus ventas crecieron 77.8% en comparación anual, pasando de comercializar 27 autos en febrero de 2018 a 48 autos en este mes.
En segunda posición estuvo Land Rover que incrementó sus ventas en 64.9%, con ventas que ascendieron a 122 unidades, de acuerdo con datos reportados por el Inegi.
Por último, la sueca Volvo vendió al público 146 unidades, que significó un crecimiento de 39.0% en su nivel de comercialización dentro del mercado interno.
Retrocesos también en producción y exportación
La industria automotriz en México no logra recuperar el dinamismo. Las firmas reportaron caídas también en sus niveles de producción total de autos y de salidas al exterior de sus unidades.
En el segundo mes del año la producción total de vehículos ligeros en México cayó 5.0% en comparación anual, pasando de un nivel de 328,352 a 311,833 unidades. Esta situación implicó que en febrero del 2018 se armaron 16,519 automóviles más.
Por su parte el nivel de autos exportados decreció ligeramente (0.06%) en relación anual. Se enviaron al exterior 274,075 unidades en total, apenas 153 vehículos menos que en febrero del año pasado (271,228).
Las caídas en la producción y exportación automotriz se debieron principalmente a las bajas en las firmas Chrysler, General Motors y Mazda.
*SALUD.*
EL SIDA A PUNTO DE SER TOTALMENTE CURABLE.
El virus del VIH es un as del camuflaje. Infecta las células sanas y se integra en su material genético para pasar desapercibido y no dar la cara. Se esconde en las propias células infectadas e impide al sistema inmune encontrarlo y eliminarlo. Esa es su mejor táctica de supervivencia y no le va mal.
Los antirretrovirales para combatirlo cada vez son más eficaces, tienen menos efectos secundarios y reducen a la mínima expresión el virus.
Pero el VIH nunca desaparece del todo y quedan, en una especie de guarida donde cobijarse (reservorio viral), células infectadas latentes en el organismo.
Por eso la cura, hoy por hoy, no existe. Excepto en un caso —el llamado paciente de Berlín, Timothy Brown, que lleva 11 años sin VIH tras un trasplante de células madre— y un segundo en ciernes: un consorcio internacional, en el que participa el centro de investigación IrsiCaixa de Barcelona, ha identificado otro paciente que, tras un trasplante de células madre, dejó de tomar los antirretrovirales y lleva 18 meses sin VIH detectable. Los médicos, prudentes, aún hablan de remisión, no de curación.
Segundo paciente sin rastro de VIH tras un trasplante de células madre Más de dos años libres de VIH.
“Es algo increíble. El paciente de Berlín no fue una anécdota. Tenemos un segundo caso. No queremos hablar de curación, pero en los otros casos donde se interrumpió el tratamiento el virus rebrotó”, celebra Javier Martínez-Picado, investigador de IrsiCaixa y colíder del consorcio internacional IciStem, que ha publicado el hallazgo en la revista Nature.
Con sus diferencias, este caso replica lo logrado con el paciente de Berlín, Timothy Brown, el hombre seropositivo al que, tras someterse a un trasplante de médula —donde se encuentran las células madre— para curarle una leucemia, se le retiró el tratamiento antirretrovirales y el VIH, lejos de rebrotar, desapareció.
En el trasplante estuvo entonces parte de la clave que explica el caso de Brown. El tratamiento para leucemias como la suya u otras dolencias hematológicas similares empieza con una potente quimioterapia que destruye la médula ósea, donde se encuentra el tumor maligno y que es, a su vez, uno de los reservorios del VIH.
La quimio fulmina, al mismo tiempo, las células tumorales y las células infectadas latentes. Luego, con un trasplante de células madre de un donante sano, se reconstruye la médula con un ejército de células sanas, se cura la dolencia hematológica y se elimina el VIH.
Pero además del factor decisivo que fue el trasplante, Brown tenía la particularidad de que portaba una mutación en uno de los dos alelos del gen CCR5 Delta 32, un error genético que impide al virus penetrar en la célula. Cuando la mutación, que afecta al 1% de la población europea, está en los dos alelos de cada gen, el VIH no puede abrir las compuertas para entrar en la célula. A Brown se le trasplantaron células madre de un donante que tenía esa mutación y ya lleva 11 años sin rastro del virus.
El nuevo caso es un hombre de Gran Bretaña al que se le diagnosticó la infección por VIH en 2003. En 2012 inició el tratamiento antirretroviral y, al poco tiempo, se le diagnosticó un linfoma de Hodgkin.
En 2016 se sometió a un trasplante de células madre. A diferencia de Brown, este paciente no tenía ninguna copia errónea del gen CCR5 Delta 32, pero sí se le trasplantaron las células de un donante con esta mutación.
16 meses después de la intervención, los médicos del hospital londinense donde fue atendido le retiraron el tratamiento antirretroviral y, desde entonces, suma un año y medio libre del virus.
*EDUCACIÓN.*
NACE UNA SUPER UNIVERSIDAD PARA COMPETIRLE A HARVARD Y A YALE.
Cada año, decenas de miles de estudiantes de todo el mundo prueban suerte en un camino que a muchos se les antoja imposible de recorrer: conseguir plaza en una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y, por extensión, del mundo. Son Stanford, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y el selecto grupo Ivy League (que incluye a Harvard y Yale).
De media reciben por curso casi 38.000 solicitudes cada una y los porcentajes de admisión oscilan entre el 4% y el 7%. Pero si ese dato sirve como una prueba de la calidad de su educación, hay otra universidad que les ha tomado la delantera. Se llama Minerva y este curso tan solo ha aceptado al 1,2% de los 23.000 alumnos que solicitaron plaza, 1.300 más que en el MIT.
El centro, que reduce a la mitad el costo de estudiar en una de estas universidades, está revolucionando la oferta universitaria de EE UU y pretende demostrar que una educación de élite no es sinónimo de una educación para los más ricos.
Esta universidad ofrece educación al nivel de Harvard por la mitad de precio (y ya tiene más solicitudes que el MIT) ¿Quieres desarrollar tu carrera en el extranjero? Cuatro pasos para conseguirlo:
No se trata de una institución centenaria, ni acumula premios Nobel entre sus alumnos, ni ofrece un campus espectacular. Al contrario, Minerva —que también es un centro privado— tiene poco más de cuatro años de vida y ni siquiera cuenta con aulas. Las clases se siguen online, a través de una plataforma que las retransmite en directo. Los alumnos, sin embargo, se dan codazos por entrar en ella.
“El motivo de la gran demanda es que resolvemos los problemas que tienen el resto de universidades: la falta de acceso a alumnos con menos recursos y la necesidad de enseñar conocimiento práctico”, señala Ben Nelson, responsable de este proyecto incubado en San Francisco, la meca del ecosistema start-up.
El lugar de nacimiento no es una mera casualidad. Tampoco el currículum de su fundador. Nelson es producto del propio sistema Ivy League al que ahora señala. Educado en la Universidad de Pensilvania, hizo primero carrera en el mundo del emprendimiento digital como presidente de Snapfish, un servicio digital de impresión de fotos que en 2005 compró HP.
Después se marcó como objetivo crear una universidad reinventada, capaz de hacer sombra a Harvard y compañía, con una receta aparentemente sencilla: seleccionar a los mejores estudiantes del mundo con el único criterio del mérito y ofrecerles una educación adaptada al siglo XXI.
El sistema universitario, dice Nelson, es arcaico y está pensado para un mundo que ya no existe. “El problema es que las universidades están haciendo un buen trabajo, pero para el mundo de ayer. No están adaptadas a este mundo, en el que cambias de carrera, haces cosas muy diferentes y necesitas una transferibilidad”, critica.
Nelson participó la semana pasada en Barcelona en una charla organizada por la escuela de negocios Esade, al hilo del evento 4YFN, en el marco del Mobile World Congress. El debate —en el que también intervinieron Koldo Echebarria, director general de Esade, y Mark Vernooij, de la escuela de liderazgo THNK, fundada en Ámsterdam— tenía por objetivo reflexionar sobre la necesidad de reinventar la educación.
Cuando se le interroga sobre cuál debería ser el papel de las universidades en el siglo XXI, Nelson comienza descartando cualquier pregunta que se formule en tiempo futuro. “Las conversaciones que empiezan con un ‘¿cómo debería ser la universidad del futuro?’ hacen que la gente se acomode”.
La idea tradicional de que la universidad se encarga de enseñar a sus alumnos a hacer una sola cosa, aunque a un alto nivel —ser abogado, médico, matemático… —, es “falsa”, dice.
“El trabajo de las universidades es, en primer y más importante lugar, darte acceso a un conjunto de herramientas que se puedan transferir a cualquier situación, sin importar cuál es el camino que decidas emprender. Y después, entrenarte en el campo en el que estés interesado”, asegura. “Pero ese primer elemento es lo que las universidades generalmente ignoran. Y eso es un desastre”.
Sin campus ni aulas
El proyecto Minerva, que en 2012 consiguió 25 millones de dólares en financiación del fondo de inversión Benchmark Capital, arrancó en 2014 con apenas 69 alumnos y entre dudas por lo desconocido y singular de su propuesta. Para empezar, en las pruebas de acceso no se tienen en cuenta los resultados del SAT (el equivalente a la selectividad en EE UU), sino que han diseñado su propio proceso de admisión para seleccionar a estudiantes con el mérito como único criterio. Tampoco hay campus.
Los alumnos comienzan su andadura de cuatro años en San Francisco, donde viven en una residencia común con el resto de compañeros y asisten a las clases interactivas de forma virtual (aunque niegan ser una universidad online). Después, cada semestre viajan y viven en otros seis países y ciudades diferentes: Buenos Aires (Argentina), Londres (Reino Unido), Berlín (Alemania), Hyderabad (India), Taipéi (Taiwán) y Seúl (Corea del Sur).
“Exponemos a los estudiantes a cómo funciona realmente el mundo”, explica su responsable. Las clases tienen un máximo de 20 alumnos y bajo ningún concepto pueden ser lecciones magistrales. “No funcionan. Se ha demostrado que solo se produce un 10% de retención”. La universidad ofrece de momento cinco títulos —en Artes y Humanidades, Ciencias Computacionales, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Negocios— en una concepción abierta de lo que debe ser un currículum académico. La idea es formar a profesionales flexibles capaces de moverse en entornos complejos y de adaptarse a los cambios drásticos que, seguramente, vayan a tener afrontar en cuanto comiencen su andadura laboral.
El debate sobre cómo educar a los ciudadanos del futuro no es nuevo ni exclusivo de Minerva, sino que está en lo alto de la lista de prioridades de cualquier institución educativa. La fórmula que propone esta universidad es focalizar el aprendizaje no tanto en un cuerpo de conocimiento que se recibe de forma pasiva, sino en habilidades más profundas y transversales que se trabajan de forma activa: el pensamiento crítico, la resolución creativa de problemas, la comunicación eficaz… Pero ese discurso tampoco es nuevo.
“Cualquier universidad del mundo dice que enseña todo esto”, reconoce Nelson. “Pero si les preguntas cómo lo hacen, te dirán que te enseñan Historia, o Ciencias… y luego el resto de cosas las aprendes por accidente”. Durante el primer curso, los estudiantes se dedican en exclusiva a trabajar esa base intelectual y no tanto a recibir conocimiento técnico.
Cuatro años después de que los primeros alumnos inauguraran las peculiares no-aulas de Minerva, el número de estudiantes que quieren engrosar sus filas no para de crecer. Las casi 2.500 solicitudes del primer curso se han multiplicado por nueve y el porcentaje de admisión ha caído del 2,8% al 1,2%, a pesar de que la universidad no tiene un tope de plazas.
¿No contribuye esto a reforzar la idea de que una educación superior de calidad es una educación reservada para unos pocos? “Somos la universidad más selectiva de EE UU, pero tenemos un 90% de estudiantes extranjeros y nuestro alumnado es más diverso socioeconómicamente que en cualquier otra universidad del país”, señala Nelson. “Lo que ocurre en las universidades tradicionales más selectivas es que dan enormes ventajas a los solicitantes con más recursos”.
Mientras la mitad de los estudiantes de la Ivy League pagan de media unos 70.000 dólares al año, explica, en Minerva el 80% de sus alumnos no puede permitirse más de 30.000 dólares. La cifra está a años luz de lo que cuesta la universidad en España, pero muy en sintonía con los precios en EE UU (entre 40.000 y 50.000 dólares por curso, según el College Board).
En el equipo fundador de Minerva figuran nombres de peso como el del expresidente de Harvard Larry Summers (que ya no está vinculado al proyecto), aunque las voces críticas señalan que de momento es solo un prototipo, un experimento con margen de riesgo.
Lo cierto es que sobre ella sobrevuela la incógnita de cómo valorará el mercado laboral a sus estudiantes, pues su primera promoción acaba de graduarse. Su propuesta, en todo caso, pretende ser una llamada de atención sobre los grandes retos que afronta la educación superior: digitalización, internacionalización e igualdad en el acceso a la universidad.
*EL MUNDO.*
EL CHAVISMO ENCAJONA AL PERIODISMO EN VENEZUELA.
61 DÍAS PARA LA CAÍDA DEL DICTADOR.
Luz Mely Reyes ha vivido “todos los golpes de Estado” de la historia reciente de Venezuela. No es que sea motivo de celebración, sino experiencia suficiente como para que afirme que en ninguna crisis, el periodismo libre se ha visto tan golpeado como en la actual, que asola desde hace años al país.
Antes, mal que bien, explica Reyes, había empresas de comunicación y los medios grandes sobrevivían. Todos fueron muriendo. Los mataron. “Los periodistas jóvenes han sido sometidos a una situación que nosotros nunca habíamos vivido”.
Reyes, a quien la revista Time destacó como una de las personas del año en 2018 por su trabajo como periodista en Venezuela, cofundó y dirige Efecto Cocuyo, uno de los medios emergentes con más influencia en el país. Un proyecto que ha ido tomando forma a base de no pocos contratiempos.
“Tuvimos que aprender sobre la marcha cómo cubrir esto”, aseguraba Reyes el jueves en la redacción, después de terminar una entrevista con la experta en fuerzas armadas Rocío San Miguel, que transmitieron a través de Instagram y Periscope y que más de 11.000 personas siguieron en vivo.
“La falta de estructura de medios hace que el periodista trabaje con las uñas”, resume Reyes, para quien la muerte de al menos cuatro indígenas pemones en Santa Elena de Uairén (sureste del país, frontera con Brasil) es el caso reciente más significativo. Mientras casi todos los focos estaban puestos, por un lado, en los límites con Colombia y, por otro, en el territorio brasileño, la información de lo que ocurría en los ataques de los militares a los pemones llegaba a cuentagotas.
“La gente se puede preguntar por qué no había periodistas del lado venezolano, pero es que no solo es una zona de difícil acceso, la seguridad tampoco está garantizada”.
La polémica por la retención del periodista mexicano Jorge Ramos, de UNIVISIÓN, y la confiscación del material de los 17 minutos de entrevista que le había realizado a Nicolás Maduro hasta que este se molestó por el tono de las preguntas y después de que Ramos le enseñase un vídeo de varios jóvenes comiendo de la basura, logró el repudio internacional y volvió a poner el foco sobre el día a día de los periodistas en Venezuela.
*CINE.*
NETFLIX REALIZARÁ SERIE BASADA EN “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”.
Netflix ha conseguido lo que docenas de productores de cine han ansiado desde hace medio siglo: los derechos de Cien años de soledad, la novela insignia de Gabriel García Márquez, quien durante décadas dudó que la obra pudiese funcionar en la gran pantalla. También exigía que se rodase en español, lo que durante muchos años significaba un presupuesto y la viabilidad comercial menores para el producto final.
Ahora, sin embargo, las pantallas vienen en todos los tamaños y, con las series, admiten cualquier duración. Los hijos del autor, Rodrigo y Gonzalo García, han aceptado que Netflix convierta el clásico de su padre en una. Será el tercer gran proyecto en español de la plataforma, tras Narcos y Roma.
El proyecto se encuentra en las fases más básicas de gestación, pero en Netflix ya han asegurado que contratarán únicamente talentos latinoamericanos para la producción, que se rodará en Colombia. «Sabemos que será mágica e importante para Colombia y América Latina, pero la novela es universal», ha explicado a The New York Times Francisco Ramos, vicepresidente de producciones en español de Netflix.
Rodrigo y Gonzalo García harán de productores ejecutivos de la adaptación, un área en la que el primero se encuentra perfectamente cómodo tras dirigir casi una docena de películas, entre ellas Cosas que diría con tan solo mirarla (1999), el drama bíblico Últimos días en el desierto o Albert Nobbs, la adaptación de John Banville.
Será su décimo proyecto televisivo, tras dirigir también capítulos de Los Soprano, A dos metros bajo tierra, The Affair, Carnivàle y Blue, una serie web que también produjo entre 2012 y 2014.
Los productores alargan con Netflix la ya de por sí enorme trayectoria de la obra de su padre. Publicado en 1967, Cien años de soledad es de esas obras cuya importancia es imposible de exagerar y cuyo legado remite a los tópicos. Ha vendido unos 50 millones de ejemplares y ha sido traducido a 46 idiomas.
Su éxito, fundamental en el reconocimiento internacional de Gabriel García Márquez, y un factor clave en el Nobel de Literatura que recibió en 1982, apuntaló el boom de la literatura latinoamericana de los sesenta y setenta. Hoy se considera uno de los momentos cumbres de la cultura del siglo XX.
La historia que cuenta, la de la familia Buendía, descendientes del fundador del pueblo Macondo, es desde hace décadas una de esas sagas inmortales, ininterrumpidamente vigente como lectura obligatoria por todo el mundo, tanto en institutos del medio oeste estadounidense como en altos círculos académicos europeos.
*DEPORTES.*
LA ARROGANCIA DEL REAL MADRID LE COBRA FACTURA.
El fútbol, el de hoy y el de toda la vida, tiene unos códigos que ni siquiera el rey de Europa puede saltarse a la ligera. No siempre vale todo, por más que se levanten cuatro Champions en cinco años. El peligro es que a su indiscutible cotización se añada el eco de una propaganda atronadora que lleve a la miopía.
Por difícil que resulte, el mejor gestor es aquel capaz de leer el éxito entre líneas y anticiparse desde la cumbre a una cruda rodada. En su día lo advirtió Pep Guardiola en el Barça más triunfal: “Si sigo nos haremos daño”. Y no hace tanto lo subrayó el glorioso Zinedine Zidane.
Pero su sabio diagnóstico desde la cima sobre los males que se le avecinaban al Real Madrid no esponjó en el máximo rector, como si la celebridad tuviera una sola patente.
Ensimismados por la apoteosis europea, el presidente, Florentino Pérez, y sus auditores del éxito desdeñaron cualquier salvedad. Antes que con Zidane ya lo hicieron con Vicente del Bosque y Carlo Ancelotti, los otros técnicos que alzaron la orejona durante el florentinato.
Los tres advirtieron que las luces de neón de la Champions no podían minimizar la cultura del esfuerzo diario al que remite la Liga. El todo o nada a la Copa de Europa era una peripecia acrobática por mucho que el trapecio resistiera con Sergio Ramos en Lisboa o Cristiano dale que dale.
O por el mal fario de Neymar, Salah, Benatia, Karius… O por algunas victorias agónicas que llegaban porque sí, sin más. Y que, por supuesto, cuentan y para nada son indecorosas, pero deben poner en alerta.
No, no todo vale, ni siquiera en el Real Madrid de Florentino Pérez y sus meritorias bienaventuranzas europeas. Un presidente con una innegable cuota de éxito, pero como parte de un todo. Un dirigente blindado estatutariamente al que ahora habrá que explorar en una situación inédita.
A quien tanto le cuesta convivir con la derrota y su normalidad tendrá que gestionar el gran fiasco de este curso. Para bien o para mal, cabe pensar que lo hará a su manera. Salvo que repentinamente ponga en valor lo que significa un entrenador, un vestuario, un capitán, una leyenda, un director deportivo, la crítica… El fútbol va más allá de la ingeniería.
*DEPORTES.*
SARAPEROS.
Un robador de bases…explosivo…espectacular…que estando en base mantenga siempre al vilo del asiento al aficionado. Un anhelo permanente de todo equipo…y de sus seguidores.





