Sin duda el tema de los independientes dará mucho de que hablar en el presente proceso electoral, la ciudadanía deberá saber discernir e identificar la verdadera identidad de quienes contiendan bajo dicha figura.
Es preciso identificar el grado de independencia y para ello podemos concluir dos condiciones: Independiente de partido y del sistema o independiente de partido y dependiente del sistema.
Un independiente del partido pero dependiente del sistema, en fin de cuentas, solo cumple a medias la finalidad primordial de la figura, sus compromisos primarios mantienen la hegemonía política tradicional y su llegada no simboliza el rompimiento con el sistema actual; En final de cuentas su incursión en la actividad de gobernar solo abona a la continuidad así como ha seguir restringiendo la participación ciudadana.
Si los políticos de siempre ocupan los espacios o las candidaturas independientes en pocos años se tendría que construir otra figura Independiente Ciudadana donde se excluyera a cualquier Político que hubiere militado en algún partido, pues solo así se garantiza que un ciudadano común tenga participación.
El origen de las candidaturas independiente es el hartazgo a un sistema que ya dio de si, una forma que se corrompió, se trasformo tan ineficiente que pondera los intereses de grupo o colores por encima del bienestar ciudadano, ante lo anterior los institutos políticos basados en dicha realidad han descubierto un nicho de oportunidad “ si los ciudadanos ya no quieren o están inconformes con la clase política pues postulemos independientes” para ello y alejados del espíritu o la intención ciudadana generan leyes y reglas a modo para continuar incrustados en el poder estipulando que cualquier Político de toda la vida pueda competir bajo las siglas independientes, bastando que renuncien al partido un día antes a su expresión legal de intención de participación, además no limitan ni estipulan candados para que una vez resultando ganador no vuelva a integrarse en las filas del Partido al que es originario.
La figura de “Candidato Independiente” surge como una puerta a la participación ciudadana, significa de origen un rompimiento al actual sistema político y como una herramienta para marcar un alto a las costumbres de siempre, ante ello resulta imprudente que sea utilizado en favor de quienes ya mantienen acaparada la propiedad de los partidos pretendiendo hacer pensar que por el echo de ir sin partidos sus formas o actuar será distinta.
La ciudadanía debe ser prudente al momento de elegir, no deben confundir al ciudadano con el político tradicional, no se trata de saber si los políticos que abandonan un partido para postularse sin el son buenos o no, el objetivo es dar la oportunidad al ciudadano común de gobernar, ver si su actuar rompe con viejas costumbres y permitirle poner la muestra a la tradicional clase política de como se pueden hacer las cosas para bien de la sociedad sin pasar primero sobre los intereses de un partido político.
Saber distinguir es una responsabilidad ciudadana, abrir camino al verdadero cambio resulta necesidad inminente, cuando los orígenes mantienes dependencia del sistema político difícilmente se puede ser en verdad independiente.





