Las ambiciones políticas del actual grupo en el Gobierno mantienen inertes a las delegaciones o instancias federales existentes en Coahuila, el afán protagónico impide o bloquea la realización de acciones o el desarrollo de programas federales, incluso los caprichos políticos han generado que delegaciones se encuentren acéfalas.
En nuestro Estado se encuentran al menos tres decenas de dependencias, pero pocas de ellas realizan alguna actividad inherente a los motivos su existencia, cientos de miles de pesos se pierden en pagos de sueldos, rentas, gastos de operación y otros conceptos pero ello parece no importar ni al Estado ni tampoco a la federación.
Las pugnas políticas han generado que las diversas dependencias solo sirvan como herramienta de control político o premio institucional, con la décima parte del personal utilizado y la presencia de un solo delegado general podrían cumplirse las pocas funciones que desarrollan ahorrando con ello miles de millones de pesos al gasto federal.





