EL PAN EN COAHUILA Y LA “ONDA GRUPERA” RUBÉN OLVERA MARINES

19 agosto 2016
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olveraEL PAN EN COAHUILA Y LA “ONDA GRUPERA”

RUBÉN OLVERA MARINES

En 2017 el PAN podría hacer historia en Coahuila.

Ya muchos dan por un hecho que el partido fundado por Manuel Gómez Morín se encuentra ante una circunstancia privilegiada para competirle al PRI la gubernatura y las alcaldías del próximo año. Incluso algunas encuestas recientes le otorgan ligera ventaja al blanquiazul

El PAN está en su momento. Pero cuidado, porque la historia también se escribe con derrotas. Cómo olvidar a Diego de Fernandez de Cevallos en 1993 y a Andrés Manuel López Obrador en 2006 que, ante circunstancias inmejorables, descuidos notables fueron diluyendo sus posibilidades hasta quedar inscritos en el muro de los “ya merito”.

¿Será capaz el PAN coahuilense de librarse de las muletas de un pasado invadido por la derrota, marcado por el divisionismo y la “onda grupera”, para transformar su ímpetu de victoria en algo más que un anhelo, “hacer la historia, no padecerla”?

La historia electoral de Coahuila nos dice que en la mejor elección de Acción Nacional apenas logró superar el 36% de los sufragios, fue en 2005 con Jorge Zermeño. Su mejor cosecha de votos la obtuvo Guillermo Anaya en 2011 con 422, 296, lo que representó el 35.2%, muy lejos del PRI que alcanzó un 60.1% con más de 720 mil sufragios. Con estas cifras difícilmente se puede pretender gobernar Coahuila.

Sin embargo, los dirigentes del PAN aseguran que en 2017 la historia será diferente. Respaldarán su estrategia en el voto de castigo que los electores podrían propinarle a la actual administración. Consideran que las circunstancias que se perciben a nivel nacional, más la inercia de la alternancia que inició con las elecciones del pasado 5 de junio, son elementos suficientes para configurar un escenario similar a las elecciones federales de 2006, en donde el PAN obtuvo en Coahuila el 43% de los votos, contra el 26% del PRI. El voto de castigo acarreó buenos dividendos para el PAN, sin haber realizado un gran esfuerzo.

Queda la impresión entonces que rumbo al 2017 el PAN confía obtener la victoria a partir de una (hipotética) caída del PRI. Es aquí donde comienzan los problemas. Es en esta parte donde el ímpetu le gana a la razón. − En una mala elección, la aceitada estructura del PRI podría asegurar hasta los 430 mil votos. De no crecer Acción Nacional, el PRI ratificaría su permanencia−.

Si realmente el partido de la doctrina humanista aspira a la victoria en 2017, debería confiar en algo más que el voto de castigo y prestar mayor atención a los aspectos internos, entre ellos, su talón de Aquiles: la “onda grupera”, la cual suena fuerte en cada elección. Cuando en las tres elecciones recientes el candidato emanó del “grupo” de La Laguna, los panistas de Saltillo prefirieron silenciar sus tambores; ocurrió a la inversa cuando en 1993 el saltillense Rosendo Villarreal logró la candidatura.

El dirigente local de este partido, Bernardo González, asegura que no existe “una guerra interna” por la candidatura y que “no habrá divisionismo rumbo al 2017”. Linda frase, pero etérea. La historia registra que los bandazos de vanidad son el ‘pan de cada día’ al interior de Acción Nacional. Y si no, sólo preguntémosle a Jorge Zermeño.

El otro aspecto al que debería poner mayor atención el PAN, antes de apostar su resto a una eventual caída del PRI, es voltear hacia el cuarto de máquinas: su estructura territorial. Sabemos que las elecciones se ganan el día de las elecciones, y el partido que nos ocupa ha dejado escapar triunfos que lucían seguros, por descuidar, por ejemplo, sus subcomités municipales.

Por último, el mensaje que enarbole debería considerar pintar su raya del espectáculo político; en Coahuila el discurso visceral les ha traído escasos dividendos. Es cierto que un posicionamiento claro en contra de la corrupción dejó buenas cuentas al blanquiazul en algunos estados que celebraron elecciones el pasado 5 de junio, sin embargo, a muchos ciudadanos les gustaría saber cuál es su propuesta concreta en seguridad o promoción del empleo.

El momento de la verdad llegará pronto. Para hacer historia, curiosamente, el PAN coahuilense está obligado a no repetirla.

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