· Que se aprovechen los malos, hoy descansan
Mi hacha, afilada pero triste
Para mi, para mi familia, ayer sucedió algo muy triste.
Murió nuestra querida tia, la señorita Carmela Herrera Villarreal, mujer hermosa que cuando su Padre, mi tio Don Manuel Herrera Luna, hombre de gran visión -hermano de mi abuela doña María de Jesús- y su esposa Sarita deciden que la familia debe salir de La Vega en busca de educación y progreso, se avecindan en Monterrey, muy joven, creo que de manera razonada, deja de lado su vida personal, lo que jamàs le pesò, y asume el papel de jefa de familia y apoyada en mi bisabuela Mamá Toña, sacaron adelante a todos los hermanos, los primos y las sobrinas, yo entre ellos.
Cálida en su trato ni ella ni nadie de la casa me hicieron sentir nunca como prima segunda me han querido y las quiero como una hermana y asi quieren a mis hijos, mis nietos y mi bisnieto, como sus hijos, sus nietos y su bisnieto. Nos vemos, nos procuramos como lo que somos, una familia grande, una gran famiia porque esos vieron ellas de sus padres, yo de los míos y los míos de Doña María de Jesús Herrera Luna que tuvo el acierto de acoger a mi mamá muy jovencita, a la boda con su hijo, mi padre y Doña Fide se dejó querer y se dejó llevar….
En aquel tiempo y antes de que se fueran a Monterrey, mis Tios Don Manuel y Doña Sarita la escuela de La Vega solo llegaba hasta el tercer grado de primaria y ellos mandaron a sus hijas mayores a terminar la primaria e iniciar una carrera comercial a Cuatro CIénegas a la Casa Durán-Herrera y ahí estaba mamá para defenderlas de las travesuras de mi Tío Samuel.
Alegraron tanto los últimos años de la vida de Doña Fide recordando la niñez y la recién iniciada juventud de todas ellas que ahora están juntas recordando a Samuel con el carrizo persiguiéndolas no siempre para jugar y mamá atras de su cuñado, niño entonces, para ponerlo en paz.
Aquí abro un paréntesis para detallar que aquella nuestra armoniosa relación quedó en pausa porque necesariamente tuve que echarme un clavado a lo hondo para aprender todo lo de un periòdico. Siempre comunicadas dejamos de vernos un tiempo y nos encontrábamos en los sepelios de algún familiar; ahí estaba el càlido abrazo y su te quiero mucho de Carmela y de todas…Era como si nos hubiéramos visto el dìa anterior.
Pasa el tiempo, llegaron los hijos, se casaron, llegaron los nietos y cuando cada una ya teníamos tiempo para nosotras mismas, surgió el rencuentro en el único y mejor camino posible: La Vega. Le dimos lustre a nuestro cariño, renovamos afectos: nos une la sangre, el amor que siempre nos hemos tenido y nuestro profundo pasado rural. Y ahí estaba el tibio y amoroso abrazo de Carmela y su Te queremos mucho….Y el de todas.
Ellas, las hermanas mayores se trataron, se conocieron y se quisieron tanto desde casi niñas, que nunca dejaron de estar comunicadas Carmela le pasò cualquier cantidad de recetas de cocina a Mamà que ella las hacìa tal y como las había apuntado pero siempre nos dijo: No me quedan igual que a Carmela.
Ahora todos están juntos reposando en la paz del Señor. Nos dejan muy tristes por esta última pérdida de Carmela a la que sepultamos este dìa.
Fueron las primas consentidas y queridas de mis padres, al igual que Toño y Nando..
Como ayer, hoy estaremos con Fela, Toño, Ticha, Sarita, Nando, Lela y Telva, sus hermanos, para darnos consuelo todos y recordar a Carmela, Pera y Yolita, que también viven en nuestros corazones y que como buenas mujeres que fueron, tuvieron la muerte de los justos, murieron en el sueño y curiosamente las tres murieron en Domingo.
Te extrañaremos mucho Carmela; nos dejas tu cariño, tu calidez de mujer buena y bien nacida. Tu personalizada atención para cada uno de nosotros… Recuerdo tu subir y bajar en la casa de Tapia, tus exquisita comida, tu andar de arriba para abajo en La Vega, tu preguntar si ya comimos todos, su preocupación porque todo estuviera en su lugar.
Nos dejas tu fortaleza que solo pudo vencer la muerte.
Ve con Papá Dios cada uno de los que tuvimos y mucho agradecemos haber tenido la dicha de tratarte, estamos seguros que cumpliste con creces, que no desmentiste tu estirpe ….
El cielo necesitaba un angel con el color de tus verdes ojos. Te vamos a ver en la estrella màs brillante de la celeste bóveda.
Te vas pero te quedas para siempre en nuestro corazón y en nuestras oraciones.
Ve con Papà Dios y descansa en paz inolvidable Carmela.





