Algo que vale la pena contar: ¿Porqué hay algo, en vez de nada?

15 noviembre 2015
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boardmanCuando le preguntaron a San Agustín ¿qué hacía Dios antes de crear el mundo? él contestó: «Estaba creando los infiernos para los que hicieran esa pregunta»
Taquiones: Partículas hipotéticas capaces de moverse a velocidades superlumínicas. Una peculiaridad teórica de estas partículas supone que tienen la capacidad de «despegar» la materia del universo o el contacto de vacío con ella, lo que dejaría la materia en estado «puro», es decir, libre de cualquier influencia existente en el espacio que las rodea.
Hace apenas algunos pocos años, pudo analizarse el comportamiento de la materia a escala subatómica. Se pusieron en práctica entonces varios experimentos mediante el modelo conocido como «semi-radio primitivo de Taquiones». El resultado fue que al lograr aislar un diminuto punto en el espacio, libre de cualquier influencia del universo, es decir, materia, fuerza o ley, se descubrió algo sumamente interesante: logró percibirse por primera vez el caos absoluto. Y en lo personal reflexiono, ¿no será entonces que el propio caos, tiene precisamente por regla no ser influenciado por nada para ser?
Lo cierto es que quien publicó el descubrimiento, fue nada más y nada menos que Michio Kaku, eminente científico muy respetado en la actualidad por sus aportaciones respecto a la teoría de cuerdas, a quien frecuentemente leo y comparto simpatía por muchas de sus teorías. Según Kaku, «El azar tal y como lo conocemos no tiene más sentido, porque vivimos en un plano regido por reglas creadas y no determinado por azares universales. Esto quiere decir que con toda probabilidad, existe una fuerza desconocida que lo gobierna todo» En otras palabras, Kaku considera la posibilidad real de la existencia de Dios. «Estamos en un mundo hecho por reglas creadas por una inteligencia.»
Así, la antítesis de nuestro universo ordenado, prácticamente el caos absoluto, ¿Sería entonces quizá, una posibilidad real del infierno? Tal vez San Agustín, hace más de mil quinientos años, no estaba nada errado después de todo.
«En el principio estaba Aristóteles, y los objetos en reposo tendían a permanecer en reposo, y los objetos en movimiento tendían a llegar al reposo, y pronto todo estuvo en reposo. Y Dios vio que era aburrido.
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

Escrito por: Alberto Boardman

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