Han pasado ya tres meses de la elección por la gubernatura, y Acción Nacional aún no ha realizado un análisis objetivo de lo que sucedió en dicho proceso; innegable es el fraude orquestado desde el PRI-Gobierno que en las próximas semanas seguramente se confirmara por la vía judicial, sin embargo, innegables son también los errores que el PAN y Guillermo Anaya por soberbia cometieron.
No es un secreto que la dirigencia estatal de Acción Nacional trabaja por los intereses de Guillermo Anaya y su grupo político, ellos con la soberbia que los caracteriza fueron incapaces de construir una candidatura con la solidez moral que los principios del partido mandan. Para construir un triunfo electoral que el PRI-Gobierno reconozca, se necesita derrotarlos por aun amplio margen de votos, el margen en comento pudo ser construido si Anaya y Bernardo González tuvieran una verdadera vocación democrática que llevara a la mesa de dialogo a Javier Guerrero y Armando Guadiana; con ellos, con sus visiones discordantes pero representativas de la realidad coahuilense, se debió construir un frente pragmático y patriótico que hiciera viable la salida del PRI del gobierno estatal.
Más grosero es lo sucedido con José Ángel Pérez y otros muchos panistas sobajados durante años por el grupo político de Guillermo Anaya, unos buscaron otras alternativas para canalizar sus legítimas aspiraciones políticas, otros simplemente no colaboraron en su campaña política al ser desplazados por los operadores mercenarios de los que se suele rodear Anaya.
Acción Nacional es aún en Coahuila la única alternativa opositora real, eso quedó demostrado el 4 de Junio, sin embargo, el PRI no necesita hacer nada para derrotarlo, basta la soberbia y mezquindad de los liderazgos panistas para que nunca se materialice la alternancia democrática.
Una pregunta.
Javier Guerrero, Armando Guadiana, José Ángel Pérez, Isidro López y Gerardo García se han portado como caballeros, ¿Guillermo Anaya habrá aprendido la lección?





