Francia recibe con recelos y demandas a Erdogan

5 enero 2018
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La alfombra roja desplegada en el Elíseo para la visita este viernes del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, está manchada de reclamaciones. Desde el respeto a la libertad de prensa —Turquía es el país con más periodistas encarcelados del mundo, 81 según el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ)— a un reclamo generalizado al cumplimiento de las normas propias de un Estado de derecho, las demandas ante la visita de mayor envergadura a Europa del jefe de Estado turco desde el fracasado golpe de 2016 que desencadenó una fuerte purga, se acumulan en un París que ve con preocupación la evolución del Gobierno de Ankara, una pieza clave, pese a todo, en el complicado escenario regional.

Las demandas de “firmeza” ante Erdogan se han multiplicado en los últimos días. Lo han pedido desde organizaciones internacionales como Amnistía Internacional a la oposición francesa e incluso la Alcaldía de París, que recordó en un comunicado que desde el fallido golpe, un centenar de alcaldes turcos han sido “arrestados de forma arbitraria”. Algo que, según el alcalde adjunto, Patrick Klugman, es una muestra de un “significativo retroceso del Estado de derecho en Turquía” desde julio de 2016. Frente a la embajada turca en París, también rodeada de policías, miembros de Reporteros Sin Fronteras (RSF) alzaron este viernes fotografías de periodistas encarcelados en Turquía. “Las prisiones turcas están repletas de periodistas que solo hacen su trabajo”, declaró el secretario general de RSF, Christophe Deloire, a la Agencia France Presse.

“Macron hará prevalecer la concepción francesa y europea del Estado de derecho” ante Erdogan, aseguró la ministra francesa de Justicia, Nicole Belloubet, poco antes de que Macron recibiera a Erdogan, que llegó con casi una hora de retraso sobre el horario previsto a su cita en un Elíseo rodeado de fuertes medidas de seguridad. El propio presidente francés había dejado claro en vísperas de la primera recepción oficial de un mandatario que realiza en este año recién estrenado que el tema de los derechos fundamentales, especialmente la situación de la prensa, será abordado sin ambages.

“Seguiré hablando, con Turquía, de la situación de los periodistas detenidos, impedidos de ejercer su trabajo”, prometió Macron en su declaración de año nuevo ante la prensa francesa, este miércoles. “Lo haré en el marco del respeto, pero con el deseo de defender, al mismo tiempo, nuestros valores y nuestros intereses”, subrayó el presidente galo, que gestionó el pasado verano directamente con Erdogan la liberación de dos periodistas franceses detenidos en Turquía, Mathias Depardon y Loup Bureau, detenido durante más de siete meses por cargos de terrorismo.

París ve como una condición indispensable la mejora de la situación de los derechos humanos en Turquía si esta quiere darle un nuevo impulso a su congelada candidatura europea. “Hacen falta gestos concretos de Turquía para poder discutir ciertos temas”, afirmó el jueves Jean-Baptiste Lemoyne, secretario de Estado del ministro de Relaciones Exteriores Jean-Yves Le Drian. “En cualquier caso, los mensajes serán transmitidos”, prometió en otra entrevista.

Pero que las recomendaciones de Macron no van a ser recibidas de forma pasiva por Erdogan es algo que ha dejado claro Ankara. El portavoz de la Presidencia turca, Ibrahim Kalin, indicó durante una rueda de prensa la víspera que los comentarios de Macron estaban basados en una “ausencia de información” sobre las verdaderas actividades de los detenidos e incluso en una serie de “prejuicios” al respecto, informa Efe. “Aquellos que tratan de ensombrecer la lucha contra el terrorismo puesta en marcha por Turquía a través de la retórica de la libertad de expresión deben entender las realidades que atraviesa el país”, advirtió.

Un encuentro incómodo pero necesario

Pese a las posiciones encontradas aún antes de la cita en el Elíseo, las dos partes consideran imprescindible encuentros como el que se aprestan a escenificar un Erdogan cada vez más aislado internacionalmente, enzarzado en disputas tanto con Estados Unidos como con Alemania, pero pieza fundamental en conflictos como la guerra siria o las tensiones con Irán, y un Macron que busca hacer de Francia un actor clave en la diplomacia mundial.

“Parapetarse tras un silencio que puede ser cómodo un tiempo, dictado por la reprobación moral, no permite sin embargo obtener a menudo resultados concretos e indispensables”, justificó el presidente francés esta semana una vez más sus esfuerzos por hablar no solo con aliados, sino también con “los regímenes que no comparten nuestros valores”.

Antes de abordar el avión que lo llevó a Francia, Erdogan afirmó que una relación fuerte entre Ankara y París es “de importancia vital para la paz regional e internacional” y aseguró que con Macron está en “estrecho contacto en muchos temas”, según AFP. Adelantó su intención de poner sobre la mesa de negociaciones, tanto durante la reunión en privado que mantendrán ambos como en el almuerzo que le ofrecerá el presidente francés, cuestiones de economía, comercio, defensa y, especialmente, la lucha contra el terrorismo y conflictos regionales como los de Siria, Irak y Libia.

Información de: El País

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