
Diversas estrategias implementadas por el Gobierno Federal y el Banco de México han resultado ineficientes para detener la inflación, en pasados días Banxico por cuarta vez sube la tasa de interés en igual que otras ocasiones en 25 puntos base, ubicando el referente en 4.5 % su nivel más alto en un año, el banco central tiene como objetivo que la inflación no supere el 3% anual pero los datos arrojan que la misma alcanza prácticamente el 6% es decir el doble de lo aceptable.
El incremento en las tasas de interés tiene por objeto hacer atractivo el ahorro y detener el consumo a efecto de que aumente la oferta y baje la demanda propiciando que los precios de los productos se estanquen y con eso la inflación se detenga.
Al final de cuentas todo radica en una simulación artificial que solo sirve para imagen o referencia del actuar del gobierno, bien sea con inflación o con alza de intereses el grueso de la población se ve perjudicada, es evidente que al menos un 70% de los mexicanos no tienen capacidad de ahorrar por lo que cualquier beneficio que guardar dinero y obtener réditos resulta una falacia, la realidad es que esa gran mayoría debe dinero y vive del crédito por lo que el aumento en los intereses solo le significa perdidas, aunado a ello en México es donde los bancos mejores ganancias obtienen, la diferencia entre lo que cobran al usuario de un crédito y lo que ofrecen al ahorrador es abismal así como leonina, pese a ello las autoridades ponen oídos sordos a tal condición.
Si el aumento de la tasa de interés bien puede frenar en algo la inflación existen daños colaterales que en una mala economía como la nuestra resultan a la nuestra más dañinos, bajar el consumo, la inversión provocan la pérdida de empleos, la disminución de circulante, la baja en la ventas al por menor y la posibilidad de emprendimiento.


