Las reformas aprobadas en las leyes de salud y de el seguro social podrían significar en próximos años un genocidio de Estado, dentro de lo estipulado los servicios médicos continuaran siendo subrogados y privatizados, los catálogos de atención disminuidos y la carga económica trasladada a los pacientes.
En breve todas las enfermedades crónicas dejaran de ser atendidas y para que los derecho habientes Puedan pagar atención deberán adquirir un seguro de gastos médicos que les otorgue extensión del catalogo de enfermedades.
Millones de personas que devengan un salario mínimo no tienen la capacidad económica de realizar ninguna erogación pues sus sueldos difícilmente alcanzan lo mínimo indispensable para vivir.
La atención medica al igual que la calidad o su alcance dependerá del costo del seguro contratado, un esquema tipo el que se implementa en los Estados Unidos.
De echo la inercia a la privatización disfrazada ya comenzó, en el IMSS alargan las citas y posponen tratamientos, casos donde la realización de una operación resulta inminente son posfechados a largos plazos y comúnmente los pacientes mueren antes de ser atendidos, la falta de medicamentos es notoria y la calidad del servicio ha disminuido en gran medida.
Otras figuras afirman que la inclusión o afiliación de jóvenes universitarios al seguro social representa más el objeto de contar con un padrón de posibles clientes que la intención de darles atención.
En Mexico nadie explica el trasfondo de las reformas, ni se muestra un análisis de riesgos a futuro para población, es evidente que el gobierno y sus representantes no comen lumbre y que las reformas van mas dirigidas al bienestar del Estado que al de la Población.





