Algo muy interesante observaremos en Coahuila, los candidatos se desprenderán de la marca y de la misma forma del candidato presidencial, atendiendo a los números históricos no podemos pasar por alto un fenómeno muy interesante, las siglas tricolores tienden a restar y no a sumar, cuando Peña Nieto si bien la marca pesaba si se logro generar un ambiente de esperanza, las promesas de aquel entonces fueron atractivas y en Coahuila se aderezaron adecuadamente.
En aquellos tiempos el PRI era oposición, todo lo malo y aun lo que no era tanto se ofertaba mejorar, quien no recuerda a Rubén Moreira montado sobre un templete mientras gritaba desgarrando su vestimenta y con cacerola en mano se quejaba de la inflación, del precio de la canasta básica y el alto costo de la gasolina, como siempre sucede no faltaron los incautos o inocentes que bajo la falsa esperanza de tener mejores ingresos y aumentar su poder adquisitivo se dejaron convencer, si bien hoy el ex Gobernador es millonario y tiene la vida resuelta de generaciones la gente que le proporciona el voto viven en mucho peores condiciones que en antaño.
Peña Nieto por igual mintió y oferto todo lo que la gente deseaba escuchar, su imagen de muchacho protagonista de telenovela también fue de vital importancia, un sueño digno de televisa donde la gaviota convertida en cenicienta lograba el amor de su príncipe azul, como siempre la idiosincrasia nacional logro que más de una mujer se identificara con la historia teniendo sueños dulces, imaginando que algún día podrían correr la misma suerte de aquella mujer humilde que trabajaba como Jimadora, cubriendo intensas faenas de campo bajo el intenso sol para percibir un sueldo de miseria pero que a pesar de ello y gracias al amor vivo feliz para siempre.
Hoy la situación del PRI es muy distinta, ser gobierno desgasta y ello se acentúa más cuando se gobierna de la peor manera, no se pueden ya quejar de lo malo, de lo bueno poco o nada existe para contar, volver a ofrecer que bajara la energía eléctrica o la gasolina seria poco creíble, ofrecer bienestar para todos tampoco es muy razonable, hoy lo único que podrían ofrecer es que la continuidad es necesaria para que el tiempo permita llegar a todos esos beneficios tan prometidos.
Lo cierto es que la figura de José Antonio Meade no conecta con la gente, su imagen por si misma no es atractiva, su discurso es difuso y en pocos meses a cambiado en más de una vez su estrategia de discurso, en Coahuila pareciere que solo uno de los candidatos defiende o procura al candidato presidencial, los demás han dejado en el closet las camisas rojas y los emblemas tricolores, sin duda muchos pretenderán venderse como ciudadanos aun y cuando por generaciones comieran del PRI, ¿ Quienes se atreverán a poner el escudo de su partido en su publicidad? ¿Quienes esconderán su raíz y saldrán a pedir el voto para sí y para Meade?
En Coahuila podemos afirmas que la figura del candidato presidencial resta en lugar de sumar, incluso pasa a pensarse lógico que los hilos se muevan a favor del candidato de Morena a fin de generar una división harta mente necesaria.
Otro garrafal error para José Antonio Meade fue permitir que una figura tan detestada en Coahuila apareciera en la lista de plurinominales, Rubén Moreira es la mejor propaganda para la oposición y además denota que el candidato a la Presidencia permite de todo o mejor dicho que nada puede impedir, ¿con que cara podrá asegurar que está en contra de la corrupción si en los hechos pondera a quien la representa?
Entre más larga sea la cola de los candidatos del PRI mas notaria será su separación de la marca, en pocos días comenzaran de manera formal las campañas y muchos priistas se convertirán en Judas negando a su partido y a su candidato a la presidencia.





