La presente afirmación no se basa en la opinión personal sino en el análisis objetivo del panorama electoral, en igual sentido se funda en la observación de los comportamientos o estrategias que cada uno de los candidatos realiza.
Los llamados desesperados desde los centros de mando operados por Morena dan cuenta de su nerviosismo, el propio Andrés Manuel intento con un video buscar el aumento de apoyo por parte de sus seguidores y operados de cuentas falsas para minimizar los efectos de la derrota en el debate, el equipo más próximo al candidato aun no logra apagar el incendio que produjo Ignacio Taibo con su solicitud publica de expropiar empresas o comercios que no cooperen con AMLO y mandarlos a “ Chingar su Madre “ , por otro lado están las declaraciones del propio Hermano de Andrés Manuel quien expone de forma publica el lado verdadero de la personalidad de su consanguíneo “ Es un traidor, mal agradecido, muy rápido se le olvido cuando no tenía ni para la gasolina “ además de evidenciar que tiene un carácter soberbio e impulsivo.
Los seguidores de AMLO en la redes sociales se tornan más violentos, insultan atacan, agreden pero no encuentran la manera de justificar el por qué su candidato pueda ser una buena opción para México, al debatir con ellos solo pueden decir que acabara con la corrupción pero no dicen como, tampoco pueden explicar de dónde se estimo de la cifra de los 500 mil millones que según Andrés Manuel dejaran de robarse y que servirán según sus fantasías para remediar la pobreza y solventar todas las dativas populistas que ofrece, miles de cuentas falsas en Facebook ya comenzaron a publicar amenazas de una guerra, antes se aseguraban ganadores y hoy ya hablan de fraude, multiplican publicaciones de apoyo pero no sustentan una sola propuesta, atacan de manera indiscriminada al candidato del frente Ricardo Anaya con fake news burdas y absurdas como ejemplo una credencial de ciudadanía falsa y alterada o reclamos por la gran multitud que e dio el apoyo en un evento en Veracruz donde se juntaron más de 50 mil personas, aplauden que a AMLO le besen la mano pero se duelen de que a Ricardo Anaya lo levanten en Hombros es tanto su temor que incluso ya se olvidaron del PRI y Peña Nieto a quienes ya rara vez critican.
Otro signo inequívoco de la desesperación lo es el hecho de las postulaciones realizadas por Morena, en su gran mayoría desechos del PRI, una actitud que en si misma desvanece la idea de una lucha en contra de “la mafia del poder “ por citar algunos ejemplos En Tamaulipas imponen a un ex Alcalde del PRI a quien se le culpa de violencia y vínculos con el crimen organizado y quien además profesa una estrecha relación con ex gobernadores prófugos o perseguidos por la justicia, en igual forma enlistan en sus filas al sobrino preferido de Elba Esther Gordillo, al abuelo del Gobernador de Chiapas Manuel Velazco, en otros Estados como Coahuila la formula fue la misma, en su gran mayoría postularon a gente relacionada no solo con el PRI o PAN sino a sujetos que mantuvieron una estrecha relación con el ex Gobernador Rubén Moreira, en Pocas palabras, es tanta su ambición por ganar que ahora lo más nefastamente destacado de la mafia del poder se encuentra en sus filas.
La caída de estrepitosa de AMLO no es producto de los spot del miedo difundidos por el Equipo de Meade, ni mucho menos por la guerra sucia que se dice enderezan en su contra, la verdadera razón lo es el peso que ya les significan tantas mentiras insostenibles, la ausencia de propuestas reales, el descontrol en el comportamiento agresivo y beligerante de sus propios miembros y el enojo que han logrado generar en más de 68% de la población que no comulga con su candidato.
En estados como Coahuila y otros más del norte del país votar por los candidatos de Morena solo acusan a la división y aumentan las posibilidades de que ganen los de siempre, los llamados del voto útil comienzan a ser razonados por los votantes y si bien en un inicio ello no afectaba al proyecto del candidato presidencial hoy incluso para AMLO le significa restar posibilidades.
La estrategia de campaña implementada por AMLO tenía una corta duración, resulta imposible sostenerla sesenta días más y en caso de no modificarla la debacle continuara.





