Parece que el chisme está en todas partes y puede ser difícil de evitar. Sin embargo, los psicólogos han puesto de manifiesto una frase que puede detener al mayor de los chismosos. Cuando alguien está tratando de involucrarle en una conversación negativa sobre otra persona, sólo tiene que preguntar: “¿Por qué me cuentas esto?”
Los psicólogos creen que esta frase es eficaz por varias razones. En primer lugar, la cuestión disipa cualquier motivo egoísta del chismoso. En segundo lugar, obliga al chismoso a que se enfrente al hecho de que no estás interesado en participar.
Muchas personas que chismean constantemente en realidad se deleitan con las desgracias de los demás. Cuando alguien falla, tiene un momento embarazoso, o está involucrado en un “escándalo”, un chismoso siente placer en el hecho de que otra persona está sufriendo, y no pueden esperar a compartirlo.
Con Internet y los teléfonos móviles, el chisme se ha vuelto mucho más social y emocionalmente perjudicial, especialmente para los adolescentes y los niños en edad escolar. Está aumentando la conciencia acerca de la intimidación indirecta mediante la difusión de rumores o mentiras acerca de otra persona, ya sea a través de medios de comunicación social o en persona. Chismear puede convertirse fácilmente en bulling, lo que puede tener un profundo efecto negativo sobre la salud mental de un adolescente, la salud emocional y el desarrollo social. Los chismes en medios sociales pueden convertirse rápidamente en acoso cibernético en el caso de adolescentes, al enviar comentarios insultantes, historias humillantes, e incluso fotos de desnudos de otros adolescentes.







