Al más viejo estilo Salinista y rodeado de gente que representa lo más puro del viejo PRI Andrés Manuel ha intentado engañar a los votantes diciendo que cuando la escoria se junta con él se purifica, su discurso y sus propuestas representan el pasado, las ofertas de bienestar y las propuestas populistas donde todo será repartido para la mayoría viva mejor.
Entre sus filas así como entre sus candidatos se encuentra un alto porcentaje de nefastos personajes, el 70% de sus candidatos son emanados de las filas del PRI, el apoyo que está recibiendo de Elba Esther Gordillo es conocido por todos, pero pese a ello la gente parece olvidar que dicha mujer representa en todos sus contextos lo más puro de la corrupción que mantiene unido a México.
Sus candidatos a las Alcaldías o al Senado no son la excepción, gente del nivel de Napoleón Gómez Urrutia o Nestora Salgado en las listas de plurinominales no pueden traer nada bueno para México.
Votar por AMLO o votar por el PRI representa justamente lo mismo, imaginen como puede dirigir al país Manuel Barlett y además de quienes se rodeara en una secretaria que seguramente ocupara.
Votar por AMLO es ser testigos del seguro perdón a Peña Nieto, las dispensas a Javier Duarte o la exoneración de Cesar Duarte y el retorno de todas las propiedades que el gobierno de Chihuahua y Veracruz le ha confiscado.
Votar por AMLO es ver el resurgimiento del poder de televisa, recordemos que un buen numero de los candidatos postulados por Morena son justamente empleados de dicha televisora, por citar algunos ejemplos se puede mencionar a Cuauhtémoc Blanco o Sergio Mayer.
Votar por AMLO es el retorno de las practicas de Luis Echeverría, donde la figura presidencial era omnipotente y se castigaba con muerte a quienes se opusieran, el retorno al fallido reparto agrario donde se convirtió en entes improductivos a la gente del campo, es en igual sentido volver a los tiempos de López Portillo donde en el discurso se aseguraba que defendería el peso como un perro mientras se privatizaba la banca.
Muchos están esperanzados en un Robín Hood Moderno, alguien que robe a los ricos para repartir entre los pobres, un sujeto que los fanáticos idealizan más que como redentor como vengador, un hombre que cobre al fin las ofensas padecidas por décadas, un héroe que ponga en su lugar a los malvados y que simbolice a los oprimidos, pocos se ponen a pensar que en esa cruzada de saqueos para poder repartir todos podemos ser víctimas, cuando López Obrador intente repartir dinero a los dos millones de personas que promete tendrá que sacar ese dinero de algún lado y lo más probable es que sea de su bolsa o de la mía, entre mayor sea la cantidad que reparara más serán los que la necesiten y todo se convertirá en un círculo vicioso donde poco a poco todos quedaran con poco y al final nadie tendrá nada.
AMLO es un viejo priista de cepa, quienes lo acompañan lo son también, sus candidatos en la gran mayoría también pertenecen al PRI, sus propuestas son viejas copias de las ofertas de Gustavo Diaz Ordaz, existe un viejo dicho de al texto reza “Si camina como pato, nada como pato y grazna como pato seguro es PATO “
El pacto de López Obrador con el equipo de Peña Nieto ha sido manifiesto por él mismo, sus seguidores se aferran a negarlo, sobre aviso no hay engaño, AMLO es un priista de closet y quienes lo acompañan ni siquiera lo ocultan.





