La factura de un billete de tren, una llamada de teléfono inaudible y una carta de despedida. Son las tres pistas a las que se aferran los padres de Tang Chunwu para continuar con su búsqueda en las pintorescas montañas de Zhangjiajie, en el centro de China.
Han pasado tres meses desde que su único hijo abandonase la ciudad de Hengyang sin dejar rastro. ¿Los motivos? Un diagnóstico de cáncer, cuyo tratamiento resulta inasumible para el salario medio de las zonas rurales chinas.
El 15 de febrero de este año, Tang le confesó a su padre que tenía cáncer de estómago. El agricultor se mostró dispuesto a ahorrar dinero para afrontar los costes del tratamiento. Sin embargo, el joven describe en su carta de despedida la «vergüenza» de endeudar a su familia en caso de fallecer:
«Dejar a mis padres sobrecogidos por la pérdida de su hijo, pero además con problemas económicos en sus últimos años de vida, sería un pecado imperdonable», redactó en sus últimas líneas. La carta fue escrita el 21 de febrero. Tang desapareció al día siguiente.
Información de:El Español.Com





