DAVID Y GOLIAT O ANAYA VS BELTRONES
RUBÉN OLVERA MARINES
La batalla entre David y Goliat fue recreada durante las pasadas elecciones del 5 de junio. David, interpretado por el joven Ricardo Anaya versus Goliat, personaje que le viene a la perfección al experimentado Manlio Fabio Beltrones. El resultado, tú lo conoces: ‘David’, el débil, venció a ‘Goliat’, el poderoso, llevando como arma tan sólo un resortera.
Al menos, teníamos clara la hegemonía de ‘Goliat’, cuando a inicios de 2015 el primer enfrentamiento entre ambos personajes, la elección extraordinaria de Colima, resultó ‘pan comido’ a favor del sonorense. En esa entidad, el triunfo del PRI se asoció a la estrategia electoral que impulsó Manlio Fabio Beltrones, imponiéndose, en aquella ocasión, al joven Ricardo Anaya. Una elección que parecía que el PAN se echaría a la bolsa, se vino abajo cuando el queretano mostró pocas armas para contraatacar los embates verbales y las acciones que Manlio Fabio emprendía a favor de su candidato en la entidad, Ignacio Peralta.
Se esperaba que el resto de las elecciones de este año, fueran como un paseo dominical para el hoy expresidente del PRI. “Está verde”, decían. Y remataban: “Cuando los progenitores de Ricardo Anaya encargaban a su retoño en alguna guardería de la capital queretana, Beltrones ya destacaba como diputado federal”.
Como en la metáfora de David y Goliat, el frágil, no sólo resistió las acometidas del poderoso, sino que, con una sutil pero efectiva estrategia para contener la guerra sucia, un agresivo mensaje político sustentado en agudas críticas al gobierno de Peña Nieto, y una elección de candidatos que, a diferencia del PRI, dejó apenas leves cicatrices, obtuvo el triunfo en 7 de las doce gubernaturas que se disputaron.
El desenlace de la trama, a dos semanas de la batalla del 5 de junio, una autentica sorpresa, como las mejores historias, impredecible: Ricardo Anaya, según una encuesta reciente de un diario de circulación nacional, encabeza por primera vez las preferencias de su partido para la candidatura presidencial de 2018. Manlio Fabio Beltrones, en cambio, se vio obligado a dimitir al cargo como presidente del PRI. Fin de la historia.
¿Y LA AUTOCRÍTICA?
Asistimos a una interesante despedida de Manlio Fabio Beltrones. El especialista en las artes del equilibrio y la mesura política, en esta ocasión, en su discurso de renuncia ante la Comisión Política Permanente del PRI, precisó su sentir, pero abrió dudas acerca de la verdadera razón por la cual el PRI, su maquinaria electoral y sus candidatos, quedaron aturdidos ante la estrategia electoral del PAN.
La autocrítica no es una de las grandes virtudes de la política. En el discurso del sonorense, hubo “crítica” –a los suyos−, pero faltó el “auto”: “…en muchos de los casos los electores dieron un mensaje a políticas equivocadas o a políticos que incurrieron en excesos, que no tuvieron conductas transparentes y que no actuaron de manera responsable”, afirmó el exlíder del PRI.
Está bien, los resultados de gobierno y el desempeño de los gobernantes influyen en el ánimo de los votantes, pero también es cierto que la estrategia electoral y el perfil de los candidatos determinan en “muchos de los casos”, el mensaje electoral a favor o en contra de los partidos. Pero Beltrones insistió y parafraseó a Colosio: “Lo que los gobiernos hacen, sus partidos lo resienten”.
Los dichos de Beltrones no parecieron molestar a los que hacen gobierno, que sólo esperan retomar el control del PRI, para modificar, créame, aquello que Beltrones se negó en reconocer: la estrategia electoral y el proceso para elegir a los candidatos. Ahí viene Coahuila y el Estado de México. Atentos.
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