Columna ROSA MEXICANO:Cuarenta y tres años después

26 diciembre 2016
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ROSA MEXICANO

Cuarenta y tres años después

Voy
con mi…….klenex

Aquel
año no solo murieron los tres Pablos ciudadanos del mundo: Picasso, Casals y
Neruda, virtuosos ellos de la pintura, el cello y la literatura; también se
fueron Salvador Allende, José Alfredo Jiménez y Don José Guadalupe Durán
Herrera que a 43 años de su partida, sigue estando omnipresente en la familia..

Tiempo
me falta para comentar de él a mis nietos y espero que ellos repliquen la
plática a sus hijos y nietos, porque ciertamente no fue su vida como la de
cualquier gente de la calle. Las fechas lo marcaron: nace un Dos de Noviembre,
en Cuatro Ciénegas, por supuesto y le imponen un nombre que nada tenía que ver
con los del Antiguo Testamento que llevaban sus hermanos mayores y que les
fueron impuestos por mi abuelo Don Miguel Durán Barrón, Maestro Grado 33, que
profesaba la fé bautista..

Sucede
que en La Vega, ejido del municipio, vivían mi tío Manuel Herrera Luna y su
familia y mi abuela doña María de Jesús Herrera Luna con avanzada gravidez fue
a visitarlos a bordo de un carromato jalado por un caballo y conducido, casi
estoy segura, por mi tío Tomás…

En
aquel sitio la asustó un burro y ella cayó al suelo; tuvo un sangrado que
anticipaba el fin del embarazo y la llegada de un parto prematuro en
circunstancias por demás adversas, casi como unos noventa años peor que las de
ahora…

En
ese momento Doña Jesusita, todo sea por el crío, olvidó que Papá Dios no la
atendió cuando algunos años antes se llevó en el lapso de 12 meses a tres de
sus primeras hijas y quemó todos los santos que colgaban en la pared de la casa
Duran, ubicada entonces, en la calle Muzquiz 9  y le ofreció a la
Santísima Virgen de
Guadalupe que si le salvaba al muchacho, y si este era hombre, le impondría su
nombre. Y así fue…

La
morenita del Tepeyac hizo lo suyo y aquella criatura dio muestras de su
rebeldía al aferrarse a la vida. Y así siguió hasta su muerte: rebelde hasta el
tuétano; salieron de Cuatro Ciénegas por su intento de hacer un sindicato en
una empresa que algo tenía que ver con la producción de un plástico a partir de
la lechiguilla; en Monclova se hizo comunista y nunca se cansó de haber tenido
la credencial número Uno..

Entonces
los comunistas andaban en la clandestinidad y Doña Fide, su compañera de
trayecto en la vida se pasó una buena época de su vida tronándose los dedos ya
que por entonces a los comunistas se les perseguía;  por muchos años
le tocó ver y yo recuerdo
algo a manera de sueño, que en épocas electorales, la ley en uniforme verde
llegaba por él, pasada la etapa regresaba; ahora de Chihuahua, de Tabasco, de
Sonora, se trataba de sacarlo de la escena local donde tenía sus adeptos.

Imposible
dejar de recordar la fecha de su partida que me instala en un
interminable sentimiento de dolor y que me saca
del mundo; pido disculpas desde aquí por no haber contestado decenas de
mensajes de buenos deseos por Navidad, líneas que aprecio, valoro y agradezco
pero de no ser  por la comida del 24 con
mis hijos, para mí sería una fecha equis…..

Si la pérdida de
nuestros padres es lo peor que nos puede pasar en la vida, el hecho se
dimensiona cuando eso sucede en Noche Buena; esa noche la tengo impresa en mis
recuerdos.

Aquello empezó
la noche del 22 de Diciembre de 1973 cuando Mamá, que ya está con él, me llama
angustiada diciéndome algo así como ven pronto, algo tiene tu papá…Y por
supuesto a pedir un taxi, esperarlo, abordarlo y llegar hasta la calle Morelos
307, donde vivían… Don José Guadalupe de 49 años apenas, empezaba a mostrar los
efectos de lo que luego se supo era una embolia cerebral…

Y rápido, derechito
a la Cruz Roja en su carrito verde sedan del año del caldo…Amanecía apenas el
23 y ya estaba prácticamente inmóvil; mientras se hacían los trámites
para llevarlo
al IMSS lo que sucedió al filo de la media mañana, ahí lo internamos..

Estuvo ahí el
resto del día y toda la noche… El 24 unos médicos le piden a Mamá, Doña Fidela
Flores Segura, autorización para practicarle una operación y retirarle el
coágulo que ya había afectado todo el cuerpo.

Y se va a aliviar, pregunta ella y ante la
negativa respuesta de que el daño era irreversible, les dice: entonces me lo
dejan como está…Y así murió a los veinte minutos de entrada la Nochebuena….

Eso fue todo
para don José Guadalupe Durán Herrera…
Y mientras la gente pasaba feliz de la vida con
sus regalos, yo le buscaba su caja de muerto que tenía que ser de madera para
no desentonar con su oficio y el de todos los Durán, de carpintero; todo era
alegría en el barrio en tanto yo juntaba su mortaja: pantalón negro, camisa
blanca, camiseta de resaques y calcetines negros…

Le traigo
zapatos, pregunté y recibí por respuesta: los muertos no llevan zapatos…Me dijo
Doña Fide..Y esa fue la última broma de Papá, echarnos a perder las fiestas de
Navidad….

Y fue la última
broma de un hombre de envidiable carácter que hizo de mi niñez una especie de
la vida es bella porque me convenció que nosotros no éramos pobres, que éramos
humildes y casi con lo elemental y comiendo lo mismo siempre nunca nos sabía
igual: Estamos en un bache económico pero vamos a salir, nos decía..….

Por supuesto
para ello contó con doña Fide su compañera de vida; ambos siempre encontraban
la manera de mantenernos entretenidos bailando, cantando, declamando, leyendo
(perdón por tanto gerundio, pero los necesitaba.) y por supuesto a duro y dale
trabaje y trabaje.

Olvidaba sacar el expediente laboral de don José
Guadalupe: rojo por dentro y por fuera que perdió su trabajo y con él la
tranquilidad económica de su familia por seguir fiel a sus ideales…

Lo corrieron de
Altos Hornos por comunista después del estallamiento de la primera huelga en la
acerera y nadie más volvió a darle un empleo estable; a las listas negras de
todas las empresas y nos mantuvo con su trabajo en un modesto tallercito de
carpintería, oficio de los Durán del siglo pasado.

Y de eso, de su
firmeza de ideales, presumo ahora y fue por eso que hace muchos ayeres cuando
Jorge Leypen Garay, fallecido hace años y que entonces dirigía SIDERMEX me
ofreció la jefatura de prensa de AHMSA-Monclova y con el puesto un sueldo
increíble para lo que percibía en el periódico donde trabajaba, rechacé la
propuesta sin pensarlo como una humilde muestra de reconocimiento a Don José
Guadalupe que se hubiera levantado de la tumba para acusarme, mínimo de
traicionarlo..

Claro que los
recuerdo todos los días, pero estas horas en particular se me agolpan y las
aprovecho para decir que la sangre de ambos corre por mis venas, que a eso se
debe que yo esté aquí, a duro y dale en contra de los que suponían que sin un
medio escrito me iban a aplastar, que iba a desaparecer del medio, pues pobres,
aquí estoy con más lectores que nunca..

En fin, que Papá
Dios los bendiga a ellos, a ustedes y a nosotros….

La
novedad de esta Navidad es que era lógico que ubicada entre “las tonas” y la
tumba, ya sea bisabuela de un pedacito de carne con ojos, pelos y cachetes que
se llama Carlos Enrique Durán Peña…..Mi familia creció este año y por esa
bendición yo bendigo a Papá Dios; empecé con dos hijos, ahora, gracias a ellos
y sus mamás ahora tengo seis nietos y un bisnieto, al que

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