«Si todos los habitantes de este planeta fuésemos sordos, daríamos por hecho que el mundo es un lugar silencioso, sin embargo, ser sordo no hace a la realidad muda. Esa es la trampa que nos tienden los sentidos. Para avanzar, tendremos que empezar a desconfiar de ellos».
¡Eureka! exclamó el físico canadiense de 73 años Arthur McDonald, la mañana en la que finalmente logró la captura de las escurridizas partículas fantasmas conocidas como «neutrinos». El descubrimiento se produciría gracias a una incesante cacería realizada en las profundidades de una mina en Ontario, donde se edificó el Observatorio de Sudbury.
Algunos años atrás al otro lado del mundo, otro físico, el japonés Takaaki Kajita, llevaba ya camino recorrido respecto al tema de los neutrinos, al presentar el descubrimiento donde comprobaba el cambio constante de dichas partículas.
Este año 2015, ambos científicos eminentes, en base a dichos descubrimientos hicieron suyo el Premio Nobel de Física. Y es que realmente el resultado final, fue un trabajo compartido aunque independiente, el japonés logró detectar la anomalía y el canadiense logró comprobarla.
¿Pero a que va tanta emoción respecto al descubrimiento? Los neutrinos son las partículas más ligeras que se conocen y al mismo tiempo las segundas más abundantes en el cosmos, solamente por debajo de los fotones. Están formados a partir de la radiación cósmica y las reacciones nucleares propias del sol. Parten de ese centro y viajan constantemente a lo largo de todo el cosmos. Su estudio es fascinante, en lo personal me apasiona la posibilidad de que puedan incluso albergar la posibilidad en ellos mismos, de ser su propia antipartícula.
Sin duda alguna este descubrimiento cambiará la historia en el mundo de la física, pero no sólo eso, mucho me temo que también darán un vuelco tanto al pasado como al futuro. Primero respecto a la historia, porque técnicamente habrán de iluminarnos más respecto a la forma en la que consideramos la concepción del universo. Segundo, porque como bien lo dijo el propio McDonald, el descubrimiento ofrecerá también luces sobre la fusión de la energía que propulsa al sol y que podría ser utilizada como fuente de electricidad para los humanos en la tierra… Continuará… 1a de 3 partes
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.
Escrito por: Alberto Boardman





