Algo que vale la pena contar ALBERTO BOARDMAN

29 diciembre 2017
Visto: 1772 veces

 

boardman33 

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Eduardo Galeano.

Érase una vez que al principio todo fueron voces y memoria. La historia era despachada por narradores y bardos que recitaban sus crónicas en torno de una hoguera.  Luego vino el grafema y prolongó la existencia del relato a través de la palabra escrita. Cronistas, copistas y escribanos, imprimieron letra a letra los pasos de la humanidad por el mundo. Y entonces, la retención personal se fue muriendo, cediendo espacio a la memoria tan sólo del papel. Nacieron los escritores, plumas grandes que durante siglos pequeños fueron amontonando el conocimiento. Sin importar el orden habitual trazaron pasado, presente y futuro. Todo pasaba antes o después entre la tinta y el cálamo: ciencia, arte, economía, religión, cultura, guerra, vida, sal y sangre.

Después llegó esta época, el automóvil, televisores, vídeo, computadoras personales, teléfono celular y demás contraseñas de cierta felicidad encriptada en máquinas nacidas para aprovechar el tiempo, que  finalmente terminaron por apoderarse de nuestro tiempo.

Y los escritores fueron muriendo. Y sus espacios desocupados se fueron quedando vacíos. Fantasmas aprisionados entre las tapas de libros condenados a museos y mausoleos. Han estado partiendo los últimos y nadie ocupa sus lugares. ¿Hace cuánto que no estrenamos una corriente literaria importante? Y lo que es peor, ¿A cuántos literalmente les importa? Dejamos de aprender cómo “mirar” del latín mirari / admirarse y nos limitamos tan sólo a “ver” como simple capacidad física. Vemos todo lo que miramos, pero no miramos todo lo que vemos.

Los tiempos dieron vuelta y la memoria de papel transmutó en un fichero  virtual. Hoy leemos sólo para encontrar. Antes, la lectura nos encontraba. Escritores y libros se arremolinan en una ráfaga que parte desde el polvo de la tierra hacia el todo del infinito.

“El recuerdo se asemeja a una cebolla que quisiera ser pelada para dejar al descubierto lo que, letra por letra, puede leerse en ella”. Günter Grass.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

Contacto: [email protected]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *