AVISO DE CURVA   Rubén Olvera Marines

8 noviembre 2019
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Si Monsiváis viviera

Como introducción a un artículo bastante crítico hacia el gobierno, se puede leer el siguiente párrafo: “México es un país jaqueado por el narcotráfico, escandalizado por las muertes cotidianas, con un Estado copado por el poder del crimen organizado, una sociedad que desconfía de los políticos y los partidos y una economía en crisis”.

¿Cuándo y en qué contexto supones que se escribieron estas palabras? ¿Acaso las fuerzas hostiles a la Cuarta Transformación pretenden abrir una grieta con el uso de frases punzantes? ¿Al apuntar que el Estado se encuentra “copado por el crimen organizado”, quien escribió estas palabras quiso referirse a los sucesos ocurridos recientemente en Culiacán? ¿Con “muertes cotidianas” se describe la andanada de violencia que se ha desatado recientemente en el país, incluyendo las atroces muertes de la familia LeBarón? Por último, ¿la “economía en crisis” hace alusión a la tasa de crecimiento del cero por ciento reportada recientemente por el INEGI?

Nada de eso. Aunque parezca asombroso, el párrafo al que me refiero fue escrito en 2009 y se utilizó como texto introductorio a un artículo que, junto a un sinfín de documentos periodísticos y académicos, se convirtieron en auténticos escalpelos del gobierno de aquel entonces encabezado por Felipe Calderón.

Lo más sorprendente es que dicho artículo fue escrito por el maestro Carlos Monsiváis y lo tituló “México en 2009: la crisis, el narcotráfico, la derecha medieval, el retorno del pri feudal, la nación globalizada”. En dicho texto, el prolífico escritor y, sin duda, uno de los más esplendidos críticos del llamado “PRIAN”, embiste de manera directa y efectiva en contra del entonces panista Felipe Calderón, sobre todo porque las muertes violentas arreciaban en el país y la tasa de crecimiento, derivado de la crisis mundial de 2008, se presumía caería por abajo del cero.  Monsiváis concluía su artículo diciendo “En 2009 está profundamente en duda la interminable transición a la democracia. Luego de su triunfo tan cuestionable, el presidente Felipe Calderón no ha conseguido la credibilidad necesaria y ha perdido incluso una parte sustancial de sus apoyos en la derecha tradicional. Sus logros aún permanecen en el nido de las promesas…”

¿A diez años de distancia, qué ha cambiado? ¿Hay más seguridad? ¿Hemos logrado la prosperidad económica? ¿Consideras que si el maestro Monsiváis viviera, sus críticas serían así de certeras y rigurosas frente a la situación por la que actualmente atraviesa el país y su gobierno?

Un periodista no debería tomar partido; tampoco claudicar a sus preferencias. Sin embargo, el valor de su pluma está en esa aguda capacidad de encontrar defectos incluso en las políticas del partido o funcionario con el que, como ciudadano, se identifica.

¿A la luz de los recientes acontecimientos y de las cifras de inseguridad y bajo crecimiento, quienes en 2009 mostraron su acuerdo en el artículo de Monsiváis, estarían dispuestos a aceptar como válidas las críticas que uno y todos los días recibe el Gobierno Federal actual?

Tal vez llegó el momento de evaluar si los hechos de violencia que han ubicado a 2019 como uno de los años más violentos que se recuerde; junto al estancamiento de la economía que amenaza, de no aplicarse las políticas anticíclicas pertinentes, en convertirse en una crisis, son razones suficientes para poner mayor atención, sin que eso signifique claudicar a la idea de cambio promovido por la Cuarta Transformación, a los periodistas que, al igual que en su momento el maestro Carlos Monsiváis, no han dudado en lanzar una carrillera de dardos envenenados que identifican las insuficiencias y omisiones en las políticas de seguridad y desarrollo económico del actual régimen.

La aplastante victoria de Andrés Manuel López Obrador, a mediados de 2018, trajo un entusiasmo de cambio que no se conocía en la historia de México. El país se encontraba sometido a las secuelas de la corrupción y a las consecuencias de la creciente inseguridad  que, en aquellos momentos, se pensaba había tocado fondo.

Sin embargo, a casi un año de haber asumido el poder, y pese al frenesí del amplio número de seguidores con los que cuenta, las opciones para disminuir la inseguridad y promover el crecimiento económico no han logrado un calado en los principales indicadores.

Sin duda existen buenas señales en lo que respecta al combate de la corrupción, el orden en las finanzas públicas y la política social, no obstante, mientras no mejore la economía y la seguridad, la crítica al estilo Monsiváis ahí deberá estar.

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