El origen de la desigualdad Por: Enrique Martínez Y Morales

10 septiembre 2019
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¿Por qué fueron los europeos quienes descubrieron y conquistaron América y no al revés? ¿Por qué no fue alguno de los emperadores aztecas, como Axayácatl, o incas, como Atahualpa, los que financiaron la expedición para descubrir el Viejo Mundo?

La respuesta es sencilla en apariencia: porque el nivel del desarrollo de los reinos europeos era muy superior al de los pueblos americanos. Pero ¿Por qué? Siempre me había hecho esa pregunta.

En algún momento, hace aproximadamente 15 mil años, un grupo de seres humanos primitivos aprovechó el congelamiento del Estrecho de Bering y se aventuró por primera vez en la inmensidad del continente americano, dejando atrás el asiático, su lugar de procedencia.

Para ese entonces, las características del hombre de Siberia no eran muy diferentes a las del resto de Eurasia: sociedades recolectoras y cazadoras de individuos que dominaban el frío, empleaban herramientas y se comunicaban mediante el lenguaje. Es decir, en la carrera por el desarrollo partimos del mismo nivel. ¿Qué pasó entonces?

Como economista, hube revisado algunas teorías, inverosímiles la mayoría de ellas. Finalmente me topé con una que me hizo sentido. El proponente es Jared Diamond, profesor de psicología de la Universidad de California, quien responsabiliza de dicha diferencia a la configuración del planeta. Es decir, a la forma en que los continentes están ubicados sobre el globo terráqueo.

En términos simplistas, mientras que Europa y Asia se extienden de oriente a poniente, América y África lo hacen de norte a sur. Latitudes iguales implican condiciones climáticas y geológicas similares, ocasionando que las plantas y animales se desplacen y se difundan con mayor facilidad de este a oeste, y viceversa. Por lo tanto, la propagación de animales y plantas domésticas fue mucho menos efectiva en América y África.

La rápida difusión de la agricultura y ganadería en Eurasia fomentó la creación de ciudades densamente pobladas y sociedades organizadas y productivas, gracias a la división del trabajo. Esto evolucionó en nuevas prácticas culturales, desarrollo de armamento y de inventos que les darían una ventaja definitiva, como la brújula, el papel, la imprenta y la pólvora, entre otros.

El desarrollo en Mesoamérica, aunque apuntaba en la misma dirección, llevaba algunos siglos de retraso. La invención de la escritura y la cerámica, por ejemplo, se verificaron mucho después que en Europa y Asia.

Conocer el origen de las desigualdades es importante. Solo con su comprensión total será factible implementar acciones para corregirlas.

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