AVISO DE CURVA Rubén Olvera

22 mayo 2026
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General Motors pisa el acelerador en Coahuila

General Motors anunció que producirá el Groove y el Aveo en su planta de Ramos Arizpe, dos de los compactos más vendidos en México. Hasta ahora, ambos modelos se ensamblaban en Asia, principalmente en China. 

Este movimiento tiene varias lecturas estratégicas. Una de ellas es que Coahuila volvió a dar un golpe de autoridad en la industria automotriz en México y América Latina, como no sucedía desde hace tiempo.

Varias plantas de GM seguramente se quedaron con las ganas, porque la relocalización, llámese nearshoring si lo prefiere, representa millones de dólares en inversión, nuevos proveedores y más empleos. Se extrañaban noticias de esta magnitud para el estado.

Todo ocurre justo en el momento en que se intensifica una nueva lógica industrial. Las multinacionales buscan nuevas regiones para producir, más confiables y seguras, frente a los aranceles a China y las tensiones geopolíticas.

Estoy seguro de que muchos coahuilenses recuerdan aquel primer gran golpe que dio la entidad en la industria automotriz a principios de los ochenta, cuando Chrysler y General Motors inauguraron sus respectivos complejos en el municipio que también es famoso por su pan de pulque. El perfil industrial del corredor Saltillo-Ramos Arizpe cambiaba para bien y para siempre.  

A partir de entonces, las entidades más industrializadas del país y los inversionistas comenzaron a mirar distinto a Coahuila. Primero con incredulidad y luego con reconocimiento, conforme llegaban proveedores especializados, mejoraba la infraestructura logística y se capacitaba la mano de obra. Un nuevo competidor se mudaba al vecindario.

Tomaba forma la idea de la Detroit mexicana. Nacía uno de los ecosistemas automotrices más completos de América Latina. Tras 45 años, el reciente anuncio de GM es una señal de consolidación.

Por supuesto que la competencia por las inversiones se volvió más intensa con el paso del tiempo, sobre todo ahora que las armadoras ya no solo buscan costos bajos, sino seguridad, estabilidad laboral, mano de obra especializada y cadenas globales de suministro. 

En otras palabras, lo que hoy valoran las multinacionales del ramo son regiones con alto grado de madurez y con plena certidumbre operativa. Ambas ventajas se han convertido en el nuevo combustible de la relocalización global.

Por eso creo que GM evaluó con rigurosidad otras alternativas. Ahí estaban sus plantas de Brasil, Argentina, Colombia e incluso San Luis Potosí, en México, donde hace algunos años también se ensambló el Aveo. Pero entre todas las opciones, eligió Ramos Arizpe.

Así que no fue una casualidad. Mucho menos una coyuntura política. La realidad es que Coahuila lleva años construyendo capacidades productivas que hoy se ajustan con el nearshoring.

Ramos Arizpe es uno de los complejos automotrices más avanzados de América Latina. Su experiencia reciente en la producción de autos eléctricos, junto a las ventajas competitivas que ha acumulado la Región Sureste, explican la decisión de traer el Groove y el Aveo a Coahuila. 

Y quizá eso sea lo más significativo del anuncio, pensando en la llegada de nuevas inversiones. Si los aranceles están obligando a las armadoras a mover su producción fuera de China, Coahuila llega a este momento como una de las apuestas más seguras. Una “safe bet” para la industria automotriz.

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