El Banquete Celestial
Viajemos en el tiempo a 1917 en la frontera situada entre Georgia y Alabama. Estados Unidos está a punto de entrar en la Primera Guerra Mundial. Cada vez se ven menos caballos pues los automóviles comienzan a desplazarlos, pero para los protagonistas de esta historia, el tiempo está detenido… huele a nostalgia del viejo oeste. Pearl Jewett es un viejo granjero que se encuentra con un curioso personaje, éste le cuenta la historia del “Banquete Celestial”, una celebración posterior al juicio final, con manjares y comida ilimitada, en la que sólo tendrán cabida aquellos que logren llevar con dignidad el sufrimiento propio del destino y de la vida. El propio Jewett sabe bien de lo que habla el viejo errante, pues siendo pobre, viudo y con tres hijos en la adolescencia a duras penas encuentra algo que comer cada día. Mientras charla con el desconocido, sus tres hijos Cane (el inteligente), Cob (el tonto) y Chimney (el sinvergüenza) intentan pescar en el río.
“…Cane gritó de alegría y tiró un siluro enorme a la orilla. El Hombre negó con la cabeza mientras lo veía dar brincos en el barro. –Más le vale decirles que lo vuelvan a tirar al agua –le dijo a Pearl. –No puedo hacer eso, señor. Es su cena. –Hazme caso –dijo el hombre-. Si les dejas comerse ese bagre, pronto los chavales querrán tenerlo todo fácil.”
Y como si fuera una profecía, comienza entonces un peregrinar de infortunios. Pearl muere y sus tres hijos influenciados por un viejo libro de ficción barata, deciden cambiar la suerte de sus vidas convirtiéndose en improvisados y célebres atracadores de bancos, pues la prensa de la época inventa mitos y magnifica sus crímenes, convirtiendo a tres chicos desnutridos en los villanos más peligrosos y perseguidos del país.
El Banquete Celestial, Editorial Random House, 2017, es la tercera obra publicada por el escritor estadounidense Donald Ray Pollock y su consagración como el rey indiscutible del gótico sureño contemporáneo. Una lectura que en su mensaje ahonda en una metáfora sobre la religión institucionalizada y las falsas promesas del sueño americano, pues al rebelarse los hermanos Jewett, deciden que no pueden esperar, que el famoso “banquete celestial” tiene que ser justo en el aquí y en el ahora.
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución. Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.



