Los próximos presidentes municipales de Coahuila, para las llamadas “mini alcaldías”, podrán gobernar hasta un año con posibilidades de reelegirse por un periodo de tres años más. Para reelegirse, apunta el periodista Julián Parra, tendrían que renunciar a su cargo apenas transcurridos tres meses del inicio de su administración. No obstante que antes de la reelección, cobrarían tan sólo seis quincenas, puedes tener la seguridad que los distintos aspirantes se encuentran tan ilusionados por las “mini alcaldías” como un joven se emociona ante la posibilidad de conducir una “Cheyenne” del año.
¿Consideras que para asegurar un periodo de cuatro años a los políticos les incomode competir por el mismo puesto en dos ocasiones durante un año? En lo absoluto. Poder es poder. No importa lo efímero de éste. Quien gane la de un año, tendrá mayores probabilidades de quedarse con la de tres. Así que la rebatiña por agenciarse las candidaturas en los respectivos partidos, incluyendo una eventual candidatura independiente, estará a la orden del día.
Todo apunta para que en Torreón el PRI vaya con una mujer, Verónica Martínez, actual presidenta estatal del PRI. Por el contrario, en Saltillo podría ir con un hombre, lo cual, por el nutrido grupo de tiradores, llenaría de “picardía” el escenario. Al menos cinco aspirantes de peso asechan la candidatura priista por la alcaldía de la capital ―“puro diputado y un ex”―: Francisco Tobías, Jericó Abramo, José María Frausto, Manolo Jiménez y el exdiputado local Enrique Martínez y Morales.
Por el PAN capitalino, las aguas lucen más tranquilas. La paridad de género ubica a Esther Quintana como la aspirante más competitiva ―suponiendo que en Torreón se cumplan los pronósticos a favor del senador Luis Fernando Salazar o, en su defecto, para el exalcalde de esa ciudad, Jorge Zermeño―. Si en Torreón el PAN selecciona a una mujer, en Saltillo el camino quedaría despejado para Carlos Orta, actual director de Desarrollo Social municipal. No hay más.
A diferencia de lo que sucede para la gubernatura de 2017, en donde si acaso la UDC como partido y dos que tres posibles independientes podrían resultar competitivos, en Saltillo, al menos hasta el momento, no se distinguen en el panorama partido alguno o independiente que le puedan competir al PAN o al PRI. Una posibilidad, bastante lejana y guajira, descansa en figuras empresariales como, por ejemplo, Luis Arizpe. Pero insisto, es una posibilidad ciertamente alejada.
Quiero suponer que ninguno de los aspirantes señalados se prestaría al juego de cuidar la silla durante un año, para que luego llegue el “bueno” para sentarse tres. La reelección, supongo, está en el radar de cualquiera de los sugeridos. ¿No lo piensas tú así?
PARTIDOS HERIDOS
El periodista Jorge Zepeda Patterson escribió con gran puntería que las candidaturas independientes son un misil a la sala de máquinas de los partidos. Tiene razón. No sólo por lo sucedido en Nuevo León, sino, esencialmente, porque ninguno de ellos ha podido argumentar con contundencia porqué el electorado debería seguir confiando en ellos. El debate público lo van ganando, y por mucho, los simpatizantes de las candidaturas independientes.
En Coahuila, la respuesta de algunos líderes partidistas hacia el movimiento independiente, carece de los elementos básicos de un debate político de altura: elegancia y contundencia. No se trata de “etiquetar” o intentar confundir al electorado ―lo mismo se pretendió hacer en la tierra de la machaca. Conocemos el resultado―.
¿Quién será ese líder partidista que tenga la sapiencia de convencer a una desconfiada ciudadanía, argumentar con firmeza que los partidos tienen la misma capacidad de gobernar que los independientes?
Por lo pronto, “El Bronco” le lanzó un reto al gobernador de Coahuila, Rubén Moreira. Le dijo que los problemas de Nuevo León (supongo que se refería a la deuda pública y la inseguridad) se resolverían primero que en Coahuila. ¿Tú qué piensas? ¿Esperarías una elegante respuesta?
Escrito por:Rubén Olvera Marines





