En el Día Mundial del Corazón, con el lema “No pierdas ni un solo latido”, hablamos con una mujer que ha desafiado todos los pronósticos médicos y ahora espera un trasplante para seguir viviendo.
Ángela Lucía Garza Torres nació con el corazón al revés. Literalmente. Su diagnóstico fue transposición de grandes vasos, una cardiopatía congénita incompatible con la vida. A los ocho meses le practicaron una cirugía de Mustard, un procedimiento que sólo corrigió parcialmente su corazón. Los médicos les dijeron a sus padres que no viviría más allá de los ocho años. Hoy tiene 42.
Este 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha impulsada por la Federación Mundial del Corazón para crear conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en el mundo.
Cada año, las enfermedades cardiovasculares provocan más de 20.5 millones de muertes a nivel global, según la Federación Mundial del Corazón.
En México, el INEGI reportó 177 mil defunciones por enfermedades del corazón en 2025, lo que las convierte en la primera causa de muerte en el país.
El lema de 2026 es «No pierdas ni un solo latido», un llamado a reconocer las señales de alarma y actuar a tiempo. Para Ángela, ese lema no es una consigna abstracta: es su vida entera.
Un día a día que se vuelve cuesta arriba
Desde 2024, Ángela está incapacitada para trabajar. Fue maestra de la SEP, pero actividades tan simples como bañarse, comer o sostener una conversación prolongada se convirtieron en batallas diarias. Tiene mareos constantes, falta de aire y dolores precordiales que describe como «choques eléctricos» en el pecho. «Dejé de manejar», cuenta. «Todo el tiempo me mareo, me cuesta mucho trabajo».
Su lista de diagnósticos es abrumadora: insuficiencia cardíaca grado IV —la más grave, donde los síntomas aparecen incluso en reposo—, hipertensión pulmonar, hipertensión arterial, fibrilación auricular, falla de la válvula tricúspide y un soplo cardíaco.
En enero de este año le confirmaron la hipertensión pulmonar, una condición que daña progresivamente los pulmones y que, de no controlarse, podría obligarla a necesitar un trasplante cardiopulmonar.
La esperanza de un nuevo corazón
Ángela está en lista de espera para un trasplante de corazón. Pero antes de ser considerada candidata, los médicos deben estabilizar sus niveles de hemoglobina, potasio y sodio, controlar los sangrados provocados por los anticoagulantes y fortalecer sus pulmones mediante rehabilitación cardiopulmonar.
«Cuando hay un trasplante de corazón, las personas piensan que es quitar todo tu corazón y recibir el del donante. Pero no: es dejar tus aurículas y conectar ahí el nuevo corazón. Por eso necesito fortalecer mis aurículas con rehabilitación», explica Ángela con la precisión de quien ha aprendido medicina a fuerza de vivirla.
En México, el acceso a un trasplante de corazón sigue siendo limitado. En 2025 se realizaron 46 trasplantes cardíacos en el país, de los cuales 45 fueron en hospitales públicos, con una supervivencia nacional a cuatro años del 62.9%. A nivel mundial, se llevaron a cabo 10,748 trasplantes de corazón en 2025, un crecimiento del 4% respecto al año anterior.
Un proceso que va «contrarreloj»
Reyna Moreno Ruiz, coordinadora de Donación y Trasplantes del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (Incich), dijo a SuMédico que el proceso de donación cardíaca es como una carrera contra el tiempo. «Vamos contrarreloj», ha señalado, refiriéndose a las cuatro horas que como máximo deben transcurrir entre la procuración del órgano y su traslado al hospital donde será trasplantado.
El Incich realizó 16 trasplantes cardíacos en 2025, incluyendo tres casos pediátricos y dos trasplantes duales de corazón y riñón, y 10 más en la primera mitad de 2026. Aunque son cifras alentadoras, la lista de espera sigue siendo larga, y cada día cuenta para pacientes como Ángela.
«Hoy no te creo, mañana quizá sí»
El camino de Ángela no ha sido solo físico. Hace unos días, tras una nueva intervención quirúrgica para cambiar su marcapasos, escribió un mensaje que resume su lucha emocional:
«Hoy me siento cansada de este camino que me tocó andar… y siento enojo. Te pregunto Dios, ¿por qué ante muchas o todas las personas que me conocen tengo ‘una vida admirable’? Ante el mundo ya soy suficiente y soy una digna guerrera… Pero ante ti, Dios, parece que nada es suficiente… Perdón Dios, pero hoy no… hoy no te creo, hoy no tengo fe, hoy no te acepto… mañana quizá sí».
Ese «mañana quizá sí» es lo que la mantiene en pie. «Lo que me motiva es la vida en sí misma», dice. «Uno de mis sueños es algún día poder dar charlas a pacientes como yo, sobre todo a los padres de niños pequeños que reciben diagnósticos muy feos. Decirles: sí se puede, no pierdan la esperanza».
¿Cómo cuidar el corazón: las recomendaciones oficiales?
En el marco del Día Mundial del Corazón, la Clínica Mayo recuerda que la prevención es la mejor herramienta. Entre sus recomendaciones destacan:
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Moverse todos los días: al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana, como caminar a paso ligero. Cualquier tipo de actividad física que realices a diario beneficiará a tu cuerpo.
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Dormir bien: los adultos necesitan al menos siete horas de sueño nocturno. La falta de sueño se asocia con obesidad, hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas.
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Alimentación saludable: seguir patrones como la dieta mediterránea o DASH, ricos en frutas, verduras, granos enteros y grasas saludables, limitando sal, azúcares añadidos y alimentos ultraprocesados.
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Manejar el estrés: técnicas como mindfulness, yoga o simplemente caminar con un amigo pueden reducir el impacto del estrés crónico en el corazón.
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No fumar y moderar el alcohol: abandonar el tabaco reduce significativamente el riesgo cardiovascular en tan solo un año.
Para Ángela, estas recomendaciones llegan tarde: su corazón ya no puede revertir el daño. Pero su historia es un recordatorio de que la salud cardiovascular no es un tema abstracto. Es la diferencia entre vivir y esperar. Y en este Día Mundial del Corazón, su mensaje es claro: «Que se haga una cultura de la donación. Cuando donas un órgano, le estás dando esperanza de vida a otra persona».
Información de: Sumedico.com


