Las ultimas sacudidas electorales como de percepción sacuden al PRI en todo Mexico, sus defensores mantienen silencio, Diputados, senadores e incluso Gobernadores mantienen la boca cerrada ante los cuestionamientos o las criticas populares, nadie sale a defender a Beltrones, Osorio, Videgaray o a Nuño, por más disciplina que pregonen ni siquiera dan la cara para abogar por él propio Presidente Peña Nieto.
Los medios tradicionales que operan a base miles de millones de pesos del erario han sido sobrepasados por las redes sociales o los periódicos digitales libres, todo indica que no existen ya argumentos suficientes para defender lo indefendible.
La evidente corrupción que ha simbolizado por años al partido tricolor a rodeado a la presente administración federal, desde su arranque los escándalos son cotidianos, Gobernadores perseguidos por saqueos, lavado de dinero o complicidad con el narco resultan comunes, ex Gobernadores buscados por la DEA u otras instancias de procuración de justicia de Estados Unidos se pasean felices por México sin que nadie actúe en contra de ellos, adquisiciones de mansiones millonarias continúan inexplicables, la represión y los homicidios efectuados por fuerzas del gobierno son de conocimiento mundial, los excesos en gastos, la prepotencia, el manejo de influencias son en los gobernantes una actividad común.
Acorde a los últimos estudios de opinión los niveles de aceptación social tanto de Peña Nieto como de su partido se encuentran en sus peores niveles, fuera de los militantes cobijados con las mieles del presupuesto ya nadie cree en el PRI., Otros partidos rémoras como el Verde Ecologista y Nueva Alianza también han caído en los niveles de aceptación , incluso todos los partidos políticos independientemente de siglas o colores van perdiendo popularidad y si la gente los ve como opción ello es resultado de tener que elegir de entre lo malo lo menos peor.
Hoy el pueblo de Mexico que durante décadas se mantuvo conformista y manso parece estar despertando, las esperanzas ya no son suficientes, los tiempos de buscar la justicia divina parecen haber pasado a la historia.
El PRI vive sus peores momentos, sus promesas al igual que sus ofertas le fueron imposibles de cumplir, la violencia continua, la gasolina aumenta, la energía eléctrica no baja de costo, el peso vive sus mayores debilidades y nadie vive mejor ( a excepción de la clase gobernante) Mexico se canso.
Los tiempos denotan la urgente necesidad de cambios, las estructuras políticas tradicionales cumplieron su ciclo y ya fenecen, el revolucionario institucional se tambalea, es movido por la conciencia social y dicho movimiento al parecer continuara hasta derrumbarlo.






