Consejeros y exintegrantes del INE alertaron que la iniciativa de reforma electoral deja vacíos cruciales para la democracia.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este miércoles la propuesta de reforma electoral elaborada por la Comisión Presidencial de la reforma electoral, donde se expusieron los principales ejes del proyecto que, según el Ejecutivo, busca transitar hacia un modelo de mayor pluralidad política.
Tras el anuncio de la mandataria, consejeros y exintegrantes del INE advirtieron que la iniciativa deja vacíos en temas centrales para la democracia, como la equidad en contiendas electorales, la representación proporcional, la profesionalización del árbitro electoral y la contención del crimen organizado.
Si bien reconocen la necesidad de revisar costos y modernizarprocesos, coinciden que los cambios pueden deteriorar la calidad democrática en los futuros ejercicios electorales.
Advierten falta de equidad
En entrevista con Milenio, la consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), Dania Ravel Cuevas, advirtió que antes de fijar postura es indispensable conocer el texto completo de la iniciativa, pero subrayó un vacío central. “El tema que es el gran ausente es el de la equidad”.
La consejera del INE explicó que deben regularse los actos anticipados de precampaña y la difusión de la propaganda fuera de los tiempos establecidos.
Añadió que el proyecto no atiende de fondo la falta de sanciones efectivas ni la proliferación de “actos anticipadísimos de precampaña, lo que termina por generar ventajas indebidas antes de que inicien formalmente los procesos”.

Ravel puso el foco en la injerencia gubernamental durante las contiendas, particularmente desde las conferencias matutinas, recordando los episodios donde el expresidente Andrés Manuel López Obrador usó esa plataforma en la veda electoral.
“No podemos pasar por alto que muchas veces desde estas mañaneras se ha hablado de las contiendas electorales… y eso rompe con la equidad”, dijo la mandataria.
Costos y presión presupuestal
La consejera del INE, Carla Humphrey, llamó a revisar con cuidado la “letra chiquita” de la propuesta cuando se presente el lunes en el Congreso de la Unión, en particular la reducción del 25% del gasto electoral.
En entrevista para Milenio, Humphrey reconoció que los marcos legales pueden actualizarse y que la tecnología permite optimizar recursos, pero advirtió que “hay un discurso muy simplista que dice que las elecciones en México son caras, sin tomar en cuenta para qué sirven esos recursos y qué garantías generan”.

Humphrey subrayó que el recorte presupuestal podría traducirse en presiones adicionales para los institutos locales.
“Si no se diseña bien, la reducción presupuestal puede comprometer la autonomía de las autoridades electorales en los estados”.
Representación proporcional y derechos del elector
Para el consejero Uuc-kib Espadas Ancona, el debate ha relegado los derechos de la ciudadanía frente a los de los partidos. Defendió que la representación proporcional siempre ha sido producto del voto directo y advirtió sobre cambios que distorsionen ese principio.
En entrevista con Milenio, Espadas criticó la propuesta de las listas abiertas y señaló que “las listas abiertas trasladan los conflictos internos de los partidos a la ciudadanía. Lo ideal, para dar certeza al elector, son listas cerradas y bloqueadas”.

El consejero electoral enfatizó que la justicia electoral suele privilegiar los derechos de los contendientes lo que afecta principios como el voto secreto y la autenticidad de las elecciones.
Sobrerrepresentación y un INE con menos músculo
En entrevista para W Radio, el consejero Arturo Castillo alertó que eliminar las senadurías de representación proporcional incrementaría la sobrerrepresentación en la Cámara alta y reactivaría litigios postelectorales.

Sobre el impacto operativo en el INE, advirtió un escenario complejo. “Se está planteando un cóctel muy delicado: más atribuciones, menos estructura, menor profesionalización y menos presupuesto”.
Castillo remarcó que el objetivo no debería ser solo reducir costos.“No se trata de elecciones más baratas, sino de elecciones más confiables”.
Reforma regresiva y sin consenso
En Aristegui Noticias, el exconsejero del IFE, Alfredo Figueroa calificó la presentación como una sorpresa negativa y cuestionó la ausencia de un proyecto constitucional claro. “Una cosa es el PowerPoint y otra muy distinta es ver el articulado constitucional”.

El exconsejero electoral Alfredo Figueroa señaló que anunciar una reforma electoral sin un proyecto constitucional claro genera incertidumbre y debilita el debate público.
“No se puede discutir seriamente una reforma de esta magnitud con presentaciones generales y sin conocer el articulado”, señaló.
Debilita la representación y la equidad
En Letras Libres, el exdirector del IFE, Arturo Núñez, consideró que, aunque el sistema no es perfecto y requiere ajustes, lo que se perfila es una reforma “profundamente regresiva y antidemocrática”. Su principal preocupación se centra en:
La exclusión de la oposición en el diseño de la reforma, rompiendo la tradición de consensos desde 1977.
La posible reducción o eliminación de la representación proporcional, lo que distorsionaría la representación de minorías.
El recorte al financiamiento de partidos, que podría reducir la equidad y abrir más espacio al dinero ilícito y al crimen organizado.
La falta de propuestas para frenar la injerencia del crimen organizado en elecciones.

Para Núñez, el riesgo no es solo técnico sino estructural: aseguró que una reforma así podría reducir la representatividad social y, en los hechos, generar condiciones que favorezcan la permanencia del partido gobernante en el poder.
“Una reforma desde el gobierno para el gobierno”
El exconsejero presidente del IFE, José Woldenberg, fue más directo al señalar que se trata de una reforma “desde el gobierno para el gobierno”.
Sostuvo que, por el contexto de concentración de poder y mayorías legislativas del oficialismo, lo más prudente sería no modificar las reglas electorales.
Sus puntos clave:
Las reformas electorales históricas se construyeron por consenso, no por imposición mayoritaria.
La discusión sobre plurinominales está mal planteada: el fondo es garantizar proporcionalidad entre votos y escaños.
Eliminar o debilitar la representación proporcional sobrerrepresentaría a la mayoría y subrepresentaría a la oposición.
Desmantelar el servicio civil de carrera electoral sería un retroceso grave para la imparcialidad del sistema.

Woldenberg advirtió que, de mantenerse la lógica actual, sería la primera gran reforma electoral diseñada sin incorporar demandas opositoras, lo que pondría en riesgo su legitimidad democrática.
Sin diagnóstico no hay reforma viable
Para Letras Libres, el exconsejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, cuestionó al proyecto de reforma electoral y señaló que no cuenta con un diagnóstico viable: “Hoy por hoy, la mejor reforma electoral sería la no reforma”.
Desde su perspectiva:
No se conoce el contenido real de la propuesta, solo filtraciones e inercias del “Plan A, B y C”.
Existe el riesgo de cerrar las vías de acceso al poder para la oposición si se reducen plurinominales y financiamiento.
La posible desaparición del servicio profesional electoral pondría en riesgo la organización técnica de las elecciones.
La reforma omite temas centrales como violencia política y penetración del crimen organizado.

Ugalde planteó que una reforma sin consenso y sin diagnóstico podría ser viable legalmente, pero dañina políticamente, al degradar la competencia y acercar al país a un sistema de predominio hegemónico.
Información de POlíticomx






