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Los comercios en la ciudad de México están al borde de la quiebra, las medidas impuestas en razón de la contingencia sanitaria carecen de una adecuada planeación. Si bien la delicada situación amerita medidas drásticas, es incongruente que, mientras negocios establecidos se ven obligados a permanecer cerrados otros cientos de comercios informales operen con total normalidad.
Dicho suceso se vuelve más visible en negocios dedicados a la venta de alimentos en donde, lamentablemente, la higiene o las medidas sanitarias son escasas. Se entiende que estos establecimientos pertenecen a quienes con más apremio precisan operar con normalidad, sin embargo es igualmente claro que poco se logra prevenir sí los establecimientos donde se tienen altos niveles de prevención se cierren y donde dichas medidas son escasas continúan operando.
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Si se van a establecer medidas contundentes para intentar frenar la enorme cantidad de contagios se deben aplicar de manera general y no selectiva, menos sí está selección puede seguir agravando la delicada situación.
Las medidas aplicas llevan ya 20 días, de continuar con la misma rigidez la economía de miles de negocios colapsará y ello significará la quiebra para cientos de miles de personas que viven directa o indirectamente de ello.
Hoy miles de comercios formales de la ciudad de México lucen desiertos, una sensación de ruina, de desolación y de desesperanza; en contra parte puestos ambulantes, tendidos y vendimias siguen operando sin restricción, el daño económico sin duda será irreversible y generará un alto costo social y político.


