El gobierno de Morena avanza en su plan más autoritario contra la movilidad de los mexicanos: la eliminación progresiva de las carreteras libres para que absolutamente todas las vías del país sean de cuota, con pagos mínimos obligatorios y bajo un esquema 100% digital y fiscalizable.
La estrategia es clara y perversa. Con el pretexto de «modernizar» y «dar mantenimiento», pretenden cerrar las libres y obligar a todo ciudadano a pagar por transitar por su propio país. Ya no habrá opción de elegir. Si quieres viajar, tendrás que pagar.
Pero lo más grave no es el cobro. Es el control total. El nuevo modelo que impulsa Morena busca eliminar el uso de efectivo en casetas para imponer el pago con TAG, tarjeta bancaria y sistemas vinculados directamente al SAT y a Hacienda. Cada viaje, cada caseta, cada peso quedará registrado.
Es decir, nadie podrá viajar sin ser fiscalizado. Quieren saber a dónde vas, cuándo vas, cuánto gastas y con quién. Es el fin de la libertad de tránsito y el inicio de un Estado espía en las carreteras.
Con la eliminación del efectivo, millones de mexicanos que viven al día, que trabajan en el comercio informal, que no tienen cuenta bancaria o que simplemente prefieren pagar en efectivo, serán marginados y criminalizados. Les quieren imponer a la fuerza la bancarización para tenerlos controlados, pago por utilización de cajeros, cuatas bancarias, costos de comisiones para hacer mas ricos a los banqueros y mas pobres a los Mexicanos.
Morena ya no disimula: quiere que hasta para ir a ver a tu familia a otro estado tengas que pedirle permiso al sistema, pagarle al gobierno y dejar huella fiscal. Es recaudación disfrazada de movilidad. Es autoritarismo disfrazado de modernidad.
Adiós a la libertan en Mexico, mientras unos pueden mover miles de millones a cuentas en el extranjero el ciudadano de a pie tendrá que pagar hasta por vender una prenda usada, barrer una banqueta o vender pasteles casa por casa para sobrevivir.


