LOS RETOS DE BLAS FLORES EN LA UAdeC

13 mayo 2016
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olveraLOS RETOS DE BLAS FLORES EN LA UAdeC
Rubén Olvera Marines

Blas Flores Dávila fue reelecto para conducir los destinos de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) durante el periodo 2016-2019. Como desde hace 21 años, los Lobos optaron por la continuidad, por una sucesión sin sobresaltos; el 81 por ciento de los electores sufragaron a favor de la reelección, el resto (porcentaje y número de votantes nada despreciable), solicitaron con su sufragio nuevas elecciones.

Ya sé lo que te estarás preguntando. ¿Qué interés tiene hablar del 81 por ciento que otorgó el triunfo a Blas Flores, si lo singular del proceso sería conocer las razones que llevaron al 19 por ciento de los universitarios y a seis de las 57 escuelas y facultades, a demandar nuevas elecciones?

No considero que quienes optaron por la opción alternativa de las boletas electorales, lo hicieran por considerar que Blas Flores realiza un mal trabajo. En realidad el economista ha presentado resultados interesantes en su primer periodo al frente de la máxima casa de estudios. La revista América Economía publicó recientemente su tradicional ranking de las universidades con los mejores índices de calidad del país, la UAdeC escaló del lugar 32 que ocupó en 2015, al 27 en 2016, en el 2014 andaba en el lugar 37; de tal manera que, en los últimos años, la mejora es consistente.

No; más bien pienso que los aguerridos Lobos, al menos los ‘antirreeleccionistas’, desean experimentar un proceso de contrastes, con proyectos alternativos, vamos, con competencia. A quienes gustan del debate y la confrontación de ideas, probablemente estén diciendo que no les desconsuela Blas, pero que hubieran preferido contrastar proyectos, analizar perfiles o, al menos, escuchar un discurso de cambio y transformación.

Ya en otra colaboración hablamos de aquella elección de 1984, cuando Jaime Martínez Veloz, Valeriano Valdés y Armando Fuentes Aguirre, confrontaron ideas para hacerse de la rectoría; tal vez este enfrentamiento haya sido la última ocasión en la que los universitarios fueron testigos de la presencia de esos ingredientes tan característicos de los procesos democráticos modernos: competencia e incertidumbre acerca del resultado.

En la toma de protesta del nuevo periodo de la rectoría, se mencionó que la “UAdeC es de las pocas universidades que eligen a sus directivos a través del voto universal libre y secreto”, de ahí que llama la atención que en un espacio propicio y con las condiciones ideales para discusión de proyectos, en 21 años ningún Lobo formara una ‘manada’ como estrategia para ofertar a la comunidad universitaria un proyecto alternativo

Pero qué culpa tiene Blas Flores o sus antecesores que en 21 años la posición “alfa” registre tan pocos aspirantes. Además, supongo que el 81 por ciento de los votantes no se equivocarían en su elección. Por lo que más allá de eso, Blas Flores tiene ante sí un reto que se antoja considerable. De inicio, en los tres años, tendrá que enfocar sus baterías en lograr que la UAdeC continúe escalando posiciones en el ranking de las mejores universidades del país.

Es cierto que, según las variables del Índice de Calidad 2016, la UAdeC tiene margen para ampliar su oferta de postgrado, mejorar su prestigio y consolidar la calidad de sus docentes; en tanto, rinde buenas cuentas en la acreditación de sus programas y en el trabajo de sus investigadores.

Sin embargo, para una universidad pública que aspira a erigirse como vehículo de cambio social (aspecto que también fue señalado en la ceremonia de toma de protesta del segundo periodo de Blas Flores), lo académico no lo es todo.

Por tanto, los universitarios tienen un reto igual de trascendente: fortalecer a la Universidad Autónoma de Coahuila como una Institución Social, que promueva la solución de problemas asociados a los derechos humanos, la democracia, el medio ambiente y el desarrollo social.

La conciencia crítica de la comunidad universitaria, tal vez como aquellas del ’84’ y la del ’73’ cuando se logró la autonomía, deberá acrecentar el interés de los académicos y estudiantes en los problemas sociales.

En 2019, una nueva oportunidad.

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